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La olla que no paró: cómo Kafe Coffee Break alimentó la Caravana del Mundial
En una tarde de otoño en el Parque de Mayo, la gran olla de chocolate de Eva fue el primer punto de encuentro.
POR REDACCIÓN
No era el protagonista del evento, pero terminó siendo uno de los más convocantes. El chocolate caliente que Kafe Coffee Break preparó durante la Caravana del Mundial de Grupo Huarpe funcionó como eje de la tarde: la gente se acercaba, esperaba su turno, recibía el vasito y se quedaba. Así se armó la jornada solidaria que reunió donaciones para los alumnos de las escuelas Marco Antonio Narváez, en Sierras de Elizondo, y Buenaventura Collado, en Sierras de Rivero.
Eva, la encargada de la preparación, no improvisó. Detrás de esa olla había un método claro, probado para escala masiva. La base fue Chocolino, elegido por su concentración, y la técnica consistió en batirlo aparte antes de incorporarlo de a poco a la leche tibia.
El punto exacto de cocción también tiene su regla: cerca del hervor, pero sin llegar. Hervido pierde. Tibio convence. Según Eva, hay quienes lo prefieren frío, pero ese no era el día para experimentos: la tarde de otoño pedía calor y la olla lo entregó sin discusión. Antes de servir el primer vasito, ya había varios esperando.
Los chicos fueron los primeros en la fila y los más directos en el veredicto. Rebeca, de 10 años, recibió su vasito de telgopor, lo sostuvo con cuidado para no quemarse y evaluó con la seriedad que el asunto merecía:
El chocolate se terminó. Los vasitos de telgopor se amontonaron como evidencia de que la convocatoria había funcionado. Y Eva, que llegó con una olla y se fue con la satisfacción del trabajo hecho, dejó en claro que la gastronomía solidaria también tiene sus secretos: temperatura justa, mezcla pareja y ganas de que le salga bien.