Una buena
Pese al intento del gobierno nacional de despegarse de la contundente derrota de Agustín Rossi, el voto a Miguel del Sel fue un claro mensaje anti K y las razones de quienes lo apoyaron en las urnas hay que buscarlas más en el sentimiento opositor a Cristina Fernández que en las críticas a las gestión
POR REDACCIÓN
Pese al intento del gobierno nacional de despegarse de la contundente derrota de Agustín Rossi, el voto a Miguel del Sel fue un claro mensaje anti K y las razones
de quienes lo apoyaron en las urnas hay que buscarlas más en el sentimiento opositor a Cristina Fernández que en las críticas a las gestión socialista en Santa Fe.
“El 78% de los santafesinos votó en contra del kirchnerismo”, dijo el gobernador Hermes Binner, sumando los votos de su frente con los del Pro. “Hubo un voto castigo muy fuerte a querer imponer un pensamiento único”, dijo ayer el gobernador electo, Antonio Bonfatti.
Pero si el socialismo cree que la victoria ajustada fue sólo parte de un inesperado avance anti K en Santa Fe y no realiza una autocrítica interna sobre su estilo de gestión en la provincia, puede verse en problemas en cuatro años.
Es que si bien el Frente Progresista obtuvo el domingo la misma cantidad de votos que en las pasadas internas y el aplastante triunfo en Rosario de Miguel Lifschitz alienta la hipótesis de que con él como candidato la victoria hubiese sido más holgado el triunfo, hay un dato inocultable: Bonfatti sacó 10% menos de votos que el Hermes Binner en 2007, que había obtenido el 47%. Es más, no llegó ni al 40% del electorado, pese al gran gasto publicitario y mediático de la caja oficial.