Viernes 10 de Abril
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Provinciales > Día del Investigador

Cristina Nally, la bióloga que lleva el ADN de San Juan en sus investigaciones

En el Día del Investigador Científico, la directora del Instituto de Biotecnología repasa su carrera y los desafíos en San Juan.

Por Maximiliano Maldonado
Hace 2 horas

Este 10 de abril, Argentina celebra el Día del Investigador y la Investigadora Científica. La fecha no es azarosa: conmemora el nacimiento de Bernardo Houssay, nuestro primer Nobel en Ciencias. En San Juan, ese legado de curiosidad y rigor vive en los pasillos de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ), personificado en figuras como la Dra. María Cristina Nally.

Nacida el 30 de septiembre de 1978, Cristina creció en un hogar donde el conocimiento y la tierra eran protagonistas. Hija de Raquel del Carril, docente rural, y de Juan Eduardo Nally, geólogo, su infancia estuvo marcada por la tiza y las piedras. Hoy, casada con el abogado Mauricio Monla y madre de Santiago (14) y Martina (11), lidera uno de los centros de investigación más relevantes de la provincia: el Instituto de Biotecnología (IBT) de la Facultad de Ingeniería y expresa su pasión a través de sus trabajos.

El despertar de una vocación

Su camino no empezó en un laboratorio sofisticado, sino en las aulas del Colegio Central Universitario. "En cuarto año elegí la especialidad Químico-Biológico y fue allí donde descubrí mi interés. Docentes de gran nivel despertaron mi curiosidad, marcando el inicio de este camino", recuerda Cristina en diálogo con DIARIO HUARPE.

Tras formarse en la Facultad de Ciencias Exactas de la UNSJ, su tesis de grado la sumergió en el mundo de las fermentaciones vínicas. Fue el primer paso de una carrera que la llevaría a especializarse en un área crítica para la economía local: la microbiología agrícola.

Ciencia aplicada a la mesa de los sanjuaninos

Lo que apasiona a Nally no es la ciencia de anaquel, sino aquella que pisa el barro y escucha al productor. Su trabajo se centra en estudiar los microorganismos patógenos que afectan cultivos regionales como el pistacho, la cebolla y la uva. "Estamos permanentemente en contacto con los productores locales tratando de dar soluciones a sus problemas", explica la investigadora.

Desde su doctorado en 2006, financiado por una beca de CONICET, Cristina se enfocó en el uso de levaduras para controlar hongos que arruinan la uva. El objetivo es ambicioso y necesario: reducir el uso de químicos contaminantes para lograr una producción más sustentable. Actualmente, su equipo, el grupo de Biocontrol, investiga cómo estos hongos productores de toxinas afectan la calidad de los pistachos y uvas de exportación.

Investigar en San Juan: rigor y resiliencia

Ser investigadora en una provincia del interior implica desafíos que van más allá de lo académico. "Trabajamos con rigurosidad científica y metodologías validadas internacionalmente. Nuestras investigaciones se divulgan en revistas de todo el mundo y nos evalúan expertos de otros países", señala con orgullo.

Sin embargo, no oculta las piedras en el camino: "Las dificultades pasan por la falta de acceso a financiamiento para la compra de insumos y equipamientos". A pesar de esto, resalta el apoyo de las autoridades de la Facultad de Ingeniería y de la Secretaría de Ciencia y Tecnología del Gobierno de San Juan.

Un mensaje para el futuro

Para Cristina, la ciencia no es un trabajo solitario. Agradece a sus "padres académicos", el Dr. Fabio Vázquez y la Ing. María Eugenia Toro, y a todo su equipo interdisciplinario. Su meta es clara: consolidar la transferencia tecnológica y crear empresas de base biotecnológica dentro de la propia universidad.

En este Día del Investigador, su mensaje para los jóvenes es una invitación abierta: "Acérquense a la UNSJ. Podemos asesorarlos; continuamente formamos recursos humanos". Para ella, ser científica hoy es un acto de compromiso: "A pesar de las dificultades económicas, seguimos trabajando con mucho esfuerzo. Creemos en la ciencia y apoyamos a la universidad pública".

La historia de María Cristina Nally es la historia de la ciencia sanjuanina: esa que nace en la escuela pública, se perfecciona en la universidad y termina brindando soluciones para que el pistacho o la uva que sale de nuestra tierra llegue al mundo con la mayor calidad posible.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD