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Judiciales > Juicio abreviado

Desafectaron de la fuerza a policía que se atrincheró tras golpear a un menor

Se trata del oficial de la Policía de San Juan, Miguel Galván, que se había atrincherado cuando iba a ser detenido por amenazar y golpear a un menor de edad en un operativo.

23 de abril de 2024
Además de la pena recibida, Galván deberá ir a un psicólogo para resolver sus problemas de conducta. Imagen DIARIO HUARPE.

La Justicia decidió condenar a un año de prisión en suspenso a Miguel Galván, un oficial de la Policía de San Juan que protagonizó un atrincheramiento en su casa, días después de haber amenazado y golpeado a un menor de edad. Este martes, el acusado volvió a sentarse frente al juez Diego Manuel Sanz, quien en calidad de autoridad judicial homologó el acuerdo abreviado al que llegaron las partes del Ministerio Público Fiscal y la defensora oficial, María Emilia Nielson. Además de la pena recibida, el imputado quedó desafectado de la fuerza durante dos años y seis meses por apremios ilegales, vejaciones y amenazas.

El Ministerio Público Fiscal, representado por Francisco Micheltorena y el ayudante fiscal Francisco Nicolía, relató el primer hecho por el que Galván quedó en la mira de la Justicia, que ocurrió un 28 de diciembre de 2022 en el barrio Los Médanos, en Rawson. Aquel día, otros policías llegaron a una casa con una orden de allanamiento para buscar unas motos robadas. Pero los ánimos se “caldearon” con los dueños de casa que se resistieron al operativo y hubo que pedir refuerzos. Fue en este momento cuando apareció el oficial al volante de un patrullero de la Subcomisaría Ansilta, con dos compañeros para dar apoyo a sus colegas. Y en medio de la confusión recibió un golpe de un chico de 16 años.

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Fiscalía propuso el acuerdo al que llegaron con la defensa de Galván. Imagen DIARIO HUARPE.

Ante esta situación, Galván metió preso a ese menor, pero en lugar de llevarlo a la sede policial se desvió hasta un callejón, descendió del patrullero y quiso bajar también al adolescente, pero uno de sus compañeros retuvo al detenido para impedirlo. De todos modos, descontrolado, Galván atacó a golpes al menor y luego partió a la Subcomisaría, donde ordenó realizar un acta, pero sus colegas se negaron a hacerlo.

Tras esto, la madre del chico llegó a la seccional y luego de que se lo entregaran decidió denunciar lo sucedido. Lo mismo hizo el jefe de la Subcomisaría, al saber cómo había actuado el oficial. Y fueron los testimonios de los compañeros de Galván, los que lo pusieron en aprietos, ya que además de los golpes atestiguaron que amenazó al menor: “Vas a aparecer en un zanjón”, le advirtió.

Por el violento episodio el oficial Galván quedó complicado y unos días después, el 3 de enero de 2023 se resistió a ser detenido y protagonizó un tenso “atrincheramiento” en su vivienda. Primero en el estacionamiento del mayorista Yaguar, se negó a bajar de su auto y otros policías prefirieron dejarlo ir hasta su casa de Caucete, lo siguieron a distancia, porque no sabían si tenía o no el arma dentro del vehículo. Ya en Caucete, uno de sus hermanos y otro policía, negociaron con él para que se entregara. Previo a ser detenido por personal del Grupo Geras, había expresado que le “estaban haciendo una cama”.

El magistrado decidió homologar el acuerdo presentado por las partes. Imagen DIARIO HUARPE.

Por esta razón, ambas partes acordaron la pena antes mencionada que se unificó a una condena previa dictada por el juez Pablo León el pasado 13 de marzo. En esa oportunidad, Galván recibió una condena, sin cumplimiento de prisión, más una multa de $12.500 y seis meses de inhabilitación para ejercer cargos públicos, por “rehusar o retardar el cumplimiento” del protocolo de rigor dispuesto en casos de violencia de género, como detener al sospechoso y llevar a la víctima a denunciar. Eso ocurrió con el exdirector de Relaciones Institucionales del Ministerio de Turismo, Nahuel Fernández, quien fue absuelto porque su expareja no quiso ir al juicio.

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Desafectado de la fuerza

Además de la pena en suspenso de un año de prisión, Galván fue condenado a dos años y seis meses de prohibición para ejercer cargos públicos. Esto significa que, con la decisión tomada, ahora es muy probable que sea exonerado de sus responsabilidades en la fuerza de seguridad. Al mismo deberá cumplir con unas medidas de coerción, entre ellas, la de asistir a un psicólogo que lo ayude a resolver sus problemas de conducta. Al mismo tiempo, fue absuelto por una desobediencia de orden judicial.

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