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El bioetanol será un "amortiguador" técnico del precio ante la suba del crudo
Desde la Cámara de Expendedores afirmaron que la medida servirá para amortiguar subas pero no para bajar los precios.
POR REDACCIÓN
La reciente normativa del Gobierno Nacional que faculta a las petroleras a elevar de forma voluntaria el corte de bioetanol, en las naftas hasta un 15% generó una inmediata reacción en el sector de comercialización de combustibles. El bioetanol este es un biocombustible líquido renovable obtenido de la fermentación de materia orgánica. En San Juan, el presidente de la Cámara de Expendedores de Combustibles, Miguel Caruso, analizó en detalle para DIARIO HUARPE los alcances de esta medida, advirtiendo que el alivio no llegará en forma de rebajas, sino de una desaceleración en los incrementos previstos.
Actualmente, las naftas en Argentina cuentan con un corte de bioetanol del 12%. La nueva disposición permite estirar ese porcentaje, lo que según Caruso, funciona como un "amortiguador" técnico frente a la volatilidad del mercado internacional del crudo.
Al ser consultado sobre el impacto directo en el bolsillo del sanjuanino, Caruso fue contundente: "No, bajar no va a bajar, sino que no va a subir al ritmo que venía subiendo". El dirigente explicó que el objetivo primordial de esta mezcla es reducir los costos de procesamiento de las petroleras. "Al reducir los costos, lo que hacen es amortiguar el aumento del precio del petróleo. De esa forma, el combustible no debería seguir el ritmo de suba que traía", detalló.
Sin embargo, aclaró que los conductores no verán un cambio de forma inmediata en los surtidores de la provincia. "Esto lleva mucho tiempo. Que hagan esta actualización no va a generar un impacto automático; el procesamiento, la destilación y los cortes llevan un proceso hasta que el producto llega finalmente a la estación de servicio", precisó el titular de la Cámara.
Caruso vinculó la necesidad de esta medida al complejo panorama geopolítico actual. "A nivel mundial, el conflicto es de público conocimiento -la guerra en Medio Oriente-. Eso hace que el barril de petróleo se mantenga sobre los 100 dólares; hoy 30 de marzo está a 108. Hubo un 66% de aumento desde que inició el conflicto el 21 de febrero", puntualizó a DIARIO HUARPE.
Para el referente local, si la guerra no se detiene, la presión sobre los precios será constante: "Si no se frena la guerra, vamos a seguir teniendo un petróleo alto que afectará no solo el precio, sino el abastecimiento. En lugares como la India ya hay escasez". Además, estimó que, aun si el conflicto terminara hoy, la normalización de los stocks demandaría al menos ocho meses adicionales.
El dilema del rendimiento: Más octanaje, más consumo
Si bien el uso de bioetanol mejora la calidad del combustible al elevar el octanaje (asimilándolo a una nafta de grado premium), especialistas en tecnología automotriz advierten sobre una "trampa" energética. Al tener el etanol una menor capacidad de generación de energía por volumen, los motores requieren inyectar más cantidad de mezcla.
Se estima que, con un corte del 15%, los usuarios podrían notar un incremento en el consumo de entre el 5% y el 10% en sus trayectos cotidianos. "Los autos van a consumir un poco más aunque tengan mejor calidad de combustible", explican los expertos técnicos. Mientras que para los autos modernos no representa un riesgo mecánico, para los vehículos antiguos el componente solvente del etanol podría degradar prematuramente mangueras y sellos de caucho.
Qué es el bioetanol en detalle
Hoy día, los países líderes en la producción y consumo de etanol son Brasil y Estados Unidos; este último es además el principal exportador de bioetanol del mundo. En Europa, el país que más bioetanol consume y exporta es Francia.
Pese a que pueda parecer un proceso novedoso, en realidad el primer uso del etanol como combustible se remonta a 1826, fecha en que un ingeniero estadounidense ideó el primer motor de combustión por etanol. Hoy día, el bioetanol tiene los mismos usos que los combustibles utilizados para generar otras clases de energía, como la calorífica, la motriz (transporte) o la eléctrica.
Para generar electricidad, se utiliza una caldera de bioetanol en la que se quema el combustible y el vapor de agua generado hace girar una turbina que permite producir esta energía. Por lo que respecta al transporte, se emplea de forma similar a la gasolina o al diésel, mezclándose en determinado porcentaje con los combustibles convencionales para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, o bien utilizándose en exclusiva en motores preparados (como los de los vehículos de combustible flexible). También resulta muy útil para calentar estancias, como sucede con las chimeneas y estufas de bioetanol.