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El cordobés que llegó hace 50 años a San Juan para conquistar paladares con sus empanadas
Juan Badino inició con “La Cuyanita” en 1971. Al morirse, la empresa pasó por distintas personas hasta que hace 18 años fue su hijo Martín quien tomó las riendas del negocio familiar.
POR REDACCIÓN
Nadie pensó que una tarde de pesca, al aire libre, iba a derivar en un emprendimiento que, pese a diferentes circunstancias que les ofreció el país a lo largo de la historia institucional, iba a perdurar 50 años. “La Cuyanita”, uno de los negocios tradicionales de pasta en San Juan, este sábado 14 de agosto está de aniversario. Si bien alcanzaron la mitad de siglo, los directivos no se detienen y buscar seguir sumando años para acompañar a todos los sanjuaninos en el clásico encuentro de sentarse a la mesa deleitando paladares con sus pastas.
Corría el año 1971 y Juan Badino, cordobés nacido en Carlos Paz, fue de pesca con su primo, un puntano que llevaba algún tiempo radicado en Córdoba. Ambos eran hombres de negocio y emprendedores. El oriundo de San Luis había pegado suerte con una empresa de pastas y por eso incentivaba al carlospacense de abrir una sucursal.
“Buscate una provincia que te guste y yo te ayudo a instalar una fábrica de pasta”, esa fue la propuesta que le hizo. Sin embargo, Badino tenía una enorme casa de fotografía a la que le había dedicado su tiempo y todos sus ahorros. Aunque la idea de mudarse, tomar nuevos aires y ‘pegar’ con un emprendimiento más cercano a la gente empezó a dar vuelta en su cabeza.
El corazón habló. Badino vendió su negocio y con la plata que consiguió se vino a San Juan. No hay una explicación de por qué eligió la provincia, aunque sus allegados relataron que le gustaba mucho. Así fue como el 14 de agosto de 1971 instaló la tradicional empresa de pastas. “Él quería abrir el 13, pero no le llegó la harina”, relató a DIARIO HUARPE, Martín Badino, hijo de Juan y actual responsable de la firma.
Martín explicó que una de las novedades que trajo a la provincia fueron los discos de empanadas. Por su forma, algunos pensaban que era quesillo de cabra. Desde ese momento su nombre se transformó en una marca y en un sello indiscutido para armar las ‘picudas’ sanjuaninas. En sus comienzos tuvieron que lidiar con una economía signada por el ‘Rodrigazo’ y luego el golpe cívico-militar que se extendió desde 1976 a 1983. En el medio un terremoto en Caucete en 1977 cambió algunos planes económicos en la provincia. Sin embargo, la empresa seguía firme, como el paso de Badino por la provincia. El hombre se casó con una ‘cuyanita’ y así consolidó su familia.
En 1984, ya recuperada la democracia, y habiendo logrado los primeros frutos de su trabajo Badino falleció. La empresa pasó por diferentes manos, hasta que hace 18 años fue Martín quien tomó la posta. “Estos 50 años significan una conjugación de sentimientos encontrados. Atravesamos terremotos, golpe de estado, pandemia y seguimos poniendo la comida en la mesa de todos los sanjuaninos”, destacó.
Martín relató que la familia ya se siente parte de San Juan porque entendieron que por medio siglo marcaron el paladar de muchos vecinos. Actualmente tienen dos sucursales: una en Libertador 3527 oeste y la casa central en Sarmiento 249 norte. Allí trabajan más de trece trabajadores. Reconoce que los discos y las pascualinas son lo más fuerte que tienen en el local.
El hombre quiere conservar la cultura de su padre y no descarta en un futuro extender la marca a otras provincias y que su hijo, que hoy es pequeño, pueda liderar la empresa en los próximos años.