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El Encón llora la muerte de su enfermera de toda la vida

Si bien llevaba décadas jubilada nunca dejó de ayudar a sus vecinos tanto la quería el pueblo que hasta una plazoleta lleva su nombre.

Selva posa sonriente en una entrevista. Foto: Gentileza Tiempo de San Juan.

POR REDACCIÓN

11 de enero de 2021

Los que la conocieron la definen como una mujer enérgica, ejecutiva, siempre decidida y por sobre todo solidaria, dispuesta a ayudar a todos en el momento que fuera. Se llamaba Selva Gil murió hace pocos días y ahora todo el pueblo de El Encón la llora. 

Es que Selva fue muy querida por la comunidad ya que se convirtió en la primera enfermera con título universitario que llegó al pueblo y supo asistir a todo a todos sus vecinos sin importar día y hora

Selva nació Mendoza, pero con los años se convirtió en una sanjuanina por adopción. Ella misma solía contar que sus primeros años transcurrieron en un hogar de niños que era atendido por monjas. Allí Selva aprendió de la importancia de ayudar como también de acompañar a los enfermos y siempre apoyarlos desde la fe, con la creencia de que había un lugar mejor al que se pasaba después de esta vida. 

Rafaela Tello, sobrina de Selva, contó que su tía logró estudiar enfermería en Mendoza y después se vino a vivir a San Juan con algunos de sus familiares. 

Recién recibida empezó a ejercer la enfermería con prácticas en el Hospital Marcial Quiroga, después se siguió perfeccionando en el Hospital Guillermo Rawson. Luego se trasladó al Hospital Félix Aguilar de Caucete, allí transcurrió algún tiempo hasta que la trasladaron a la localidad de El Encón, en 25 de Mayo.

El primer puesto sanitario en el que ella trabajó era una pequeña habitación que tenía un cartel chiquito en donde indicaba que allí se daba servicio de salud. 

Desde allí ella salía a toda hora atender partos, personas heridas, quemados, heridos en accidentes. Los vecinos no llevan una cuenta exacta, pero creen que Selva ayudó a nacer a más de 100 chicos y la mayoría terminaron siendo sus ahijados.

Siempre acompañada de ese ímpetu con el que todos la describen, la mujer también se animó a conducir la primera ambulancia que tuvo el pueblo y con ella llegó a los lugares más remotos aún donde había médanos y localidades de difícil acceso. Llevó vacunas y prevención pueblos muy recónditos aún con pocos habitantes. 

Selva estuvo presente en la inauguración de la plaza que lleva su nombre. Foto: Gentileza.

Tras casi cuatro décadas de trabajo, Selva se jubiló pero aún así iba a colaborar en el nuevo puesto sanitario que se creó en el CIC que se construyó en El Encón. Ella disfrutaba de levantarse en la mañana temprano a ir ayudar a atender a los pacientes aún sin cobrar nada

"Ella decía que seguir en actividad la ayudaba a sentirse vital", contó su sobrina Rafaela quien aseguró que hasta no hace tanto tiempo ella podía movilizarse y seguía tratando de brindar ayuda.

Con el paso del tiempo, los embates de la edad obligaron a que se trasladara a un lugar de retiro en donde, finalmente, falleció. La noticia de su deceso conmovió a todos en El Encón y más de uno recordó que que ella lo trajo al mundo o que le dio asistencia y contención en un momento muy difícil. 

Como recuerdo de su vida y su paso por por este pueblo de 25 de Mayo, queda la plazoleta que se llama Selva Gil. La misma enfermera participó del corte de cinta y se mostró emocionada por este homenaje que pudo recibir en vida.

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