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Julieta Molina, la atleta de Valle Fértil que diseña su vida a paso de campeona
Julieta Molina habló con DIARIO HUARPE: el equilibrio entre el deporte de élite, el diseño y la resiliencia técnica.
POR REDACCIÓN
Julieta Molina (24) es mucho más que una destacada exponente del atletismo sanjuanino; es el fiel reflejo de la resiliencia en el deporte. La joven de Valle Fértil, que logra equilibrar la precisión del diseño gráfico con la exigencia de la marcha, regresó este 2026 a las pistas con una consagración que sabe a gloria tras superar una dura lesión. Su historia no es solo de éxitos, sino de una constancia inquebrantable, demostrando que la dedicación es el único camino para rediseñar el destino y volver a lo más alto del podio nacional.
En una charla con DIARIO HUARPE, Julieta recordó el génesis de su pasión: "En mi Valle, desde pequeña el movimiento siempre fue parte de mi vida: desde practicar deportes de iniciación hasta talleres de danza. En mi adolescencia hubo un momento en el que decidí iniciarme en el atletismo y, con el tiempo, esto pasó de ser un hobby o solo 'correr por correr', a algo mucho más profundo. Mi convicción empezó a ser más fuerte, al igual que mis ganas de autosuperarme".
Para ella, el deporte fue el ancla que le permitió encontrar un equilibrio interno. "Fue cuando entendí que entrenar y competir me apasionaban con todos sus matices, incluso la rutina que conlleva. Algo que me ordenaba, me desafiaba y me hacía sentir bien, tanto en lo físico como en lo anímico. Simplemente me hacía feliz, y decidí hacerlo parte de mi día a día. Ahí, el atletismo dejó de ser un juego y pasó a ser una elección diaria", confiesa con la serenidad de quien ha encontrado su lugar en el mundo.
Detrás de cada paso, hay un sostén invisible pero inquebrantable. "Mi familia fue clave desde el principio, en toda mi vida. Siempre me acompañaron y apoyaron en todas las actividades que realicé y realizo, sin presionar. Fueron, son y serán mi pilar fundamental". Pero también hubo un ojo clínico que supo detectar el diamante en bruto: "Hubo una persona que vio 'ese algo' en mí mucho antes de que yo lo hiciera: mi entrenador, Darío Núñez. Desde su experiencia, supo ver mi potencial en la marcha atlética y mis posibilidades de iniciarme en el alto rendimiento".
El camino no fue lineal. Su especialidad es una de las disciplinas más exigentes del atletismo, donde la técnica es la jueza más severa. "Una de las cosas que más costó al inicio, y que aún seguimos puliendo, es la técnica de la marcha atlética. Trabajo mucho la paciencia: entender que el progreso no es lineal y que cada entrenamiento suma, incluso los días que no salen como esperaba", contó la joven que compitió en provincias como Mendoza, Córdoba y Buenos Aires.
Entre el diseño y la competición
Julieta también es diseñadora gráfica freelance, una profesión que, a simple vista, parece lejana a la pista, pero que ella integra con maestría. "Elegí la carrera de Diseño Gráfico porque siempre sentí una necesidad muy natural de crear, de comunicar y de encontrar una forma estética de expresar ideas. Lo que más me atrapó es justamente ese proceso: pensar, crear, probar, equivocarme y volver a intentar hasta lograr algo que funcione y sobre todo tenga sentido. Es una carrera que me enseñó a ser paciente, a observar y a construir algo simple partiendo de la complejidad".
Esa dualidad es su motor diario. "Mis días entre el diseño y el entrenamiento son bastante dinámicos. Organizo mi tiempo para poder cumplir con mis trabajos como diseñadora y también con mis entrenamientos. El diseño exige creatividad y atención al detalle; el atletismo, constancia y disciplina. Creo que una cosa equilibra a la otra, y ambas me hacen ser quien soy", explica y añade: "Diseñar y entrenar son dos formas distintas de crear: una desde la mente y otra desde el cuerpo, pero ambas con el mismo compromiso".
Nunca rendirse
Tras un parate por lesión, el 2026 marcó su renacimiento deportivo. Al cruzar la meta y consagrarse en la Copa Nacional de Clubes en el Cenard, en los 10.000 metros de marcha, las imágenes de la lucha pasaron como un flash por su mente: "Se me vinieron muchas imágenes: el proceso, los días difíciles, la gente que estuvo. Al llegar, sentí una mezcla de alivio y felicidad por estar de vuelta en la pista".
Ahora, con la mirada puesta en nuevos desafíos nacionales, Julieta sigue adelante, aunque reconoce que el camino del deportista amateur en San Juan es cuesta arriba: "Hoy me acompañan mi familia, mi equipo de entrenamiento y las personas que me aprecian. Actualmente no cuento con el apoyo de marcas o instituciones, que son fundamentales para poder seguir compitiendo". Sin embargo, su chispa sigue encendida, lista para seguir marchando hacia el futuro.