Miércoles 29 de Abril
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Provinciales > Amor perruno

Lucky y Antonia, las fieles compañeras de Sebastián en su silla de ruedas

Este miércoles 29 de abril se conmemora el Día del Animal y el Día del Perro de Asistencia. Sebastián Fernández encontró en Lucky y Antonia una compañía incondicional tras el accidente que cambió su vida

Hace 2 horas
Sebastián, acompañado de sus dos perras Lucky y Antonia. (Foto: DIARIO HUARPE)

En cada salida, en cada entrenamiento y hasta en los silencios de la casa, Lucky y Antonia están ahí. Para Sebastián Fernández, las dos perras de raza labrador no son solo mascotas: son compañía, contención y una parte fundamental de la vida que debió reconstruir hace 15 años. En el marco del Día del Animal y del Perro de Asistencia, su historia refleja el vínculo incondicional que puede existir entre una persona y sus animales.

 

Sebastián contó que practicaba motocross cuando sufrió un grave accidente que le provocó una lesión en la columna vertebral y lo dejó en silla de ruedas. Desde entonces, tuvo que reconstruir su rutina, su independencia y también su manera de mirar la vida. En ese camino aparecieron Lucky y, años después, Antonia, dos perras que se transformaron en mucho más que mascotas.

Contador de profesión y apasionado por el deporte, Sebastián aseguró que Lucky llegó a su vida de una manera especial. “Mi hijo la trajo a la casa y fue hipnotizante. Desde ese día es mi compañera en todo. Son bastante compañeras y muy apegadas a mí como yo a ellas”, relató a DIARIO HUARPE.

A pesar de no haberla entrenado formalmente, Sebastián explicó que Lucky desarrolló comportamientos propios de un perro de asistencia. “Nunca le enseñé nada en particular, pero tienen una inteligencia impresionante. Ella me acompañaba al trabajo y se quedaba acostada o esperando en la puerta. Era todo muy intuitivo”, recordó.

En cuanto al nombre, el deportista contó que su hijo Tomás la llamó Lucky y destacó que no fue casual. “Lucky significa suerte y siento que eso significó que ella apareciera en nuestras vidas”, explicó con emoción.

Con el enorme cariño que despertó Lucky en la familia, con el tiempo llegó Antonia, hija de la perra, cuyo nombre también esconde una historia llena de coincidencias familiares. “Mi mamá se llama Antonia, el chico que los cuidaba cuando eran cachorros era Antonio y el padre de la perra se llamaba don Antonio. Era una señal para que se llamara así”, contó entre risas.

Hoy, Lucky, de 11 años, y Antonia, de 7, forman parte inseparable de la rutina de Sebastián. “Son las primeras en subirse al auto. Me acompañan a todos lados, desde mi oficina hasta los entrenamientos en el dique", contó. Asimismo, dijo que Lucky incluso llegó a desarrollar un rol protector inesperado. “Nadaba conmigo, pero se cansaba. Ahora, ya más viejita, se queda en la orilla esperándome”, contó.

Aunque aclaró que no necesita asistencia directa para desenvolverse, explicó que ambas tienen un comportamiento protector constante. “Cuando salimos a pasear, Lucky me observa a cada rato para ver si voy bien y se pone detrás mío como una manera de tenerme controlado”, relató. 

En medio de una vida atravesada por el trabajo, el deporte y la adaptación a una nueva realidad, Sebastián encontró en ellas una presencia silenciosa pero fundamental. Y esa compañía tomó todavía más valor cuando su hijo se mudó a Córdoba para estudiar. “Ahora que él se fue, siento un vacío enorme en la casa, pero Lucky y Antonia me acompañan siempre”, expresó.

Hoy, entre entrenamientos, jornadas laborales y la tranquilidad de su hogar, Sebastián sabe que nunca está solo. Lucky y Antonia se convirtieron en un sostén emocional cotidiano y en un símbolo de compañía incondicional. “Ellas me cambiaron la vida”, concluyó.

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