Economía > No hay plata
El 85% de las compras en el comercio de San Juan se paga con tarjeta de crédito
El consumo en San Juan depende cada vez más de la tarjeta de crédito, con mayor endeudamiento, compras en cuotas y uso para alimentos.
El 85% de las compras que realizan los sanjuaninos en el comercio se concreta con tarjeta de crédito, un dato que refleja el impacto de la situación económica sobre el consumo cotidiano. Así lo aseguró Hermes Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio y Servicios de San Juan, quien advirtió que el uso del financiamiento dejó de estar concentrado en bienes durables y pasó a formar parte de los gastos diarios de muchas familias.
Según explicó, esta transformación comenzó a notarse con fuerza hace aproximadamente un año y tres meses. Desde entonces, la tarjeta de crédito ganó protagonismo como herramienta para sostener el poder de compra frente a la pérdida de ingresos reales y la suba general de precios.
“El 85% de las compras se realiza con tarjeta de crédito. Ese cambio empezó a observarse hace alrededor de un año y se consolidó con el correr de los meses”, señaló a DIARIO HUARPE el dirigente mercantil.
La tendencia, indicó, se percibe tanto en comercios del microcentro como en otros corredores comerciales de la provincia, donde el pago financiado se volvió una opción frecuente entre los consumidores.
Endeudamiento y señales de alerta
Al día de hoy, por ejemplo, comprar una campera con la llegada del invierno cuesta alrededor de $50.000, por lo que para dos personas ese monto se eleva a $100.000. Teniendo en cuenta esto, y que el sueldo promedio es de $1.000.000, adquirir abrigos representa un 10% del salario mensual y esto obliga al uso del plástico para no perder efectivo.
Para el sector comercial, la expansión del crédito explica parte de ese fenómeno, aunque también responde a la necesidad de muchas familias de financiar gastos básicos. A eso se suman dificultades para cumplir compromisos financieros, algo que también empieza a preocupar a empresarios y comerciantes.
Por ese motivo, Rodríguez señaló: “Es un dato preocupante, porque históricamente esos niveles de uso de crédito se ubicaban entre el 10% y el 15%”, afirmó. Sin embargo, en el último tiempo creció exponencialmente un 70%, es decir que este tipos de pago alcanzó el 85% en 2026.
La tarjeta llegó a la compra de alimentos
Uno de los aspectos que más inquieta al sector es que el crédito ya se utiliza para compras pequeñas y esenciales, especialmente alimentos. “Comerciantes vinculados a mercados y supermercados nos comentan que por dos o tres productos ya se utiliza la tarjeta y muchas veces en cuotas. Esa es una señal clara de la situación actual”, sostuvo Rodríguez.
El dirigente aclaró que no se trata de estadísticas oficiales del rubro, sino de observaciones recogidas entre comerciantes asociados a la entidad.
Más allá del avance sobre alimentos, Rodríguez explicó que los sectores históricamente más fuertes en ventas financiadas siguen siendo la indumentaria y el calzado. “Si uno recorre cualquier centro comercial, los locales de ropa y calzado continúan liderando el movimiento comercial y el uso de tarjeta”, expresó.
Cómo responden los comercios
Frente a este escenario, muchos negocios reforzaron promociones, cuotas y sistemas propios de financiamiento para sostener ventas y captar clientes que no acceden al crédito bancario. Además de los tradicionales outlets de verano e invierno organizados por la Cámara, creció el llamado crédito de la casa, una modalidad basada en la confianza entre comerciante y cliente.
“Hay personas que no califican para una tarjeta y los comercios ofrecen financiamiento propio. Es algo que se ve tanto en Capital como en los departamentos”, concluyó Rodríguez.
Más pago con crédito, más endeudamiento
A nivel nacional, el avance del uso de tarjetas de crédito también viene acompañado por mayores dificultades para cumplir con los pagos. Distintos informes publicados entre 2025 y la actualidad señalaron que la mora en tarjetas alcanzó el 7%, el nivel más alto desde 2011. A su vez, un análisis de abril de 2026 ubicó la morosidad general de las familias argentinas en 11,2%, el valor más elevado desde 2004.
Especialistas atribuyen este escenario a una combinación de salarios rezagados frente a la inflación, mayor uso del crédito para gastos corrientes, tasas elevadas y hogares al límite del endeudamiento. En ese contexto, muchos usuarios pagan solo el mínimo mensual o dejan de cubrirlo, acumulando intereses que luego resultan difíciles de afrontar y reducen el consumo en los meses siguientes.