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Murió Juan Solar, el “último poblador” de un paraíso turístico de Iglesia

Con 83 años, se hizo conocido cuando dijeron que era el último habitante de un pueblo, pero en realidad era un emprendedor turístico conocido en todo el departamento.

Imagen gentileza Cadena 3

POR REDACCIÓN

13 de enero de 2021

Este miércoles falleció Juan Solar, el dueño de la estancia El Chinguillo, el último lugar habitado antes de la entrada del Parque Nacional San Guillermo, uno de los paraísos naturales sanjuaninos. El hombre había sido presentado en algún momento como el último habitante de un pueblo fantasma, pero era en realidad un emprendedor turístico y personaje reconocido por todo Iglesia.

Según los primeros datos, uno de los hijos de Juan, Iván Solar, encontró a su padre muerto en un barranco cerca de las 10.30 de este miércoles. La Policía Científica viajó desde la Capital provincial al lugar para investigar la causa de muerte, aunque creen que el hombre podría haber sufrido un ataque o un accidente.

La muerte de Juan fue una sorpresa para sus hijos. El periodista de FM Al Límite de Rodeo, Ricardo Ontiveros, habló uno de los hijos del fallecido y relató a DIARIO HUARPE la versión que dio él mismo. El hombre aseguró que Iván Solar había salido de El Chinguillo temprano a buscar a uno de sus hermanos que había ido de visita y cuando volvió se encontró con su padre fallecido.

Como la estancia se encuentra en una zona que no tiene cobertura de teléfono o internet, la única forma de comunicarse es a través de radio y fue por este medio que dieron aviso de lo sucedido.

Enamorar al turismo, la tarea de una vida de Juan Solar

El hombre que falleció tenía una gran pasión, contó Ricardo Ontiveros: hacer que la estancia El Chinguillo se convirtiera en un lugar turístico de primer nivel. Solar recibía visitantes y le permitía a turistas vivir la experiencia de una desconexión única y de estar en contacto con un paisaje cordillerano prácticamente virgen.

En la finca vivía con su hijo Iván, su nuera y dos nietos. Además tenía animales de granja, ganado y caballos para las cabalgatas que a veces realizaba con los visitantes.

Durante años su pedido fue que la ruta llegara directo al lugar y no tuviera que pasar por el río. Es que muchas veces el caudal crecía y el mismo Juan iba con su tractor y tenía que ayudar a cruzar los autos para que no se los llevara el agua.

Hace algunas décadas había otras familias que vivían en El Chinguillo que cultivaban o trabajaban en el lugar, pero con los años las nuevas generaciones preferían estar en un lugar más conectado con el mundo. Pero Juan insistía con que la vida en la montaña virgen era irremplazable. Por eso en 2019, por ejemplo, se animó a plantar uva para hacer vino, atento a las tendencias de vinos de altura y hasta el último momento soñó que el vergel en el que vivía se volviera un destino aún más visitado.

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