Lunes 25 de Mayo
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Monseñor Larrazábal: "No puede haber diálogo con discursos de odio"

En la Catedral sanjuanina, Monseñor Gustavo Larrazábal apeló a la Doctrina Social de la Iglesia frente al gobernador y su gabinete. Aseguró que "el sálvese quien pueda no conduce a nada" y pidió priorizar los procesos colectivos por sobre los espacios de poder.

Hace 1 hora

En el marco de las celebraciones por el 25 de Mayo, la Catedral de San Juan fue el escenario de un Tedeum con un fuerte contenido social y político. Ante la presencia del gobernador Marcelo Orrego, todo su gabinete constitucional y legisladores nacionales y provinciales, Monseñor Larrazábal pronunció una homilía profundamente iluminadora y actual, centrada en la necesidad de superar la fragmentación social y el individualismo.

Utilizando la parábola evangélica del trigo y la cizaña, y citando los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, el Arzobispo de San Juan dejó mensajes contundentes destinados a la dirigencia y a la comunidad entera: "Los argentinos tenemos que darnos cuenta de que no puede haber diálogo con violencia o discursos de odio".

El trigo de la libertad y el peligro de la cizaña

Durante su alocución, Monseñor conectó el mensaje bíblico con la gesta patria de 1810. Recordó que los protagonistas de la Semana de Mayo entendieron que el "trigo de la libertad", sembrado en aquellas complejas jornadas, no se conseguía sin la participación y el deseo del pueblo.

Sin embargo, advirtió sobre el peligro del "enemigo que siembra cizaña mientras el pueblo duerme", una metáfora que trasladó a los tiempos modernos para graficar cómo la intolerancia y la agresión minan la convivencia democrática.

"El individualismo feroz no conduce a ningún puerto de felicidad personal y, menos aún, a la paz interior necesaria para un desarrollo auténtico", enfatizó, señalando cuánto empobrece este egoísmo a la paz social que habilita a los pueblos a vivir con dignidad.

Cuatro principios para superar la crisis

El líder religioso propuso un camino genuino para recorrer juntos, basado en cuatro principios fundamentales que sirven como parámetros para evaluar los fenómenos sociales específicos y armonizar las diferencias en una búsqueda común:

  • El tiempo es mayor que el espacio: Monseñor advirtió que en la actividad sociopolítica muchas veces se priorizan los espacios y el poder por sobre el tiempo y los procesos. "Tratar de poseer todos los espacios de poder y de autoafirmación es cristalizar procesos. Hay que priorizar el desarrollo de la sociedad e involucrar a otras personas y grupos", señaló.
  • La unidad prevalece sobre el conflicto: Una apelación directa a buscar consensos superiores en lugar de profundizar las grietas.
  • La realidad es más importante que la idea: Una invitación a legislar y gobernar mirando el día a día del pueblo y no desde dogmas abstractos.
  • El todo es superior a la parte: La premisa que descarta el "sálvese quien pueda" en pos del bien común.

"El 'sálvese quien pueda' no conduce a nada. La construcción de un pueblo en paz, justicia y fraternidad depende de armonizar las diferencias."

— Monseñor Larrazábal.

El criterio de Romano Guardini para evaluar nuestra época

Hacia el cierre de su homilía, el Arzobispo rescató el pensamiento del filósofo Romano Guardini, señalando que la historia juzgará a la actualidad bajo un solo criterio: preguntarse en qué medida una época fomenta el desarrollo de una existencia auténticamente significativa de acuerdo con sus capacidades.

Advirtió que las falsas promesas del individualismo radical "prometen mucho, pero solo dejan desierto a su paso", siendo un reflejo gráfico de las fallas en la construcción humana actual. Finalmente, Monseñor cerró el encuentro con un llamado a la responsabilidad colectiva y una bendición especial: "Es lo que debemos a los que vendrán después de nosotros. Que Dios los bendiga".

 

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