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Departamentales > Desde hace 30 años

Vecinos de Ullum contaron cómo es vivir en un barrio que se inunda "una o dos veces al año"

Las lluvias intensas provocaron nuevas inundaciones en viviendas del barrio. Vecinos aseguran que el problema se repite desde hace más de 30 años y denuncian la falta de obras hidráulicas.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Vecinos del Barrio Dique, otra vez bajo el agua tras el temporal en Ullum. FOTO: DIARIO HUARPE

El temporal que afectó al departamento Ullum volvió a dejar al descubierto una problemática que los vecinos del Barrio Dique aseguran arrastrar desde hace más de tres décadas. La intensa lluvia provocó anegamientos en varias viviendas, con pérdidas materiales importantes y noches enteras dedicadas a sacar agua y barro de las casas.

“Es el cuento de nunca acabar. Cada vez que llueve pasa lo mismo”, resumió Jeremías Gómez, uno de los vecinos afectados. Según relató, el agua ingresó a su vivienda alcanzando unos 20 centímetros de altura, lo que obligó a improvisar barricadas en las puertas para intentar frenar el avance. “Estamos siempre con el corazón en la boca, porque sabemos que va a pasar”, expresó.

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De acuerdo a los testimonios, la situación se repite una o dos veces por año desde que el barrio fue entregado, hace más de 30 años. Las casas ubicadas al fondo de una de las calles son las más perjudicadas, ya que el lugar no tiene salida y, cuando llueve con intensidad, el agua se acumula “como en una pileta”. “Empieza a entrar a las últimas tres casas, que somos nosotros”, explicó Gómez.

Las pérdidas se repiten con cada temporal: muebles, electrodomésticos, colchones y ropa quedan inutilizados. “Prácticamente perdemos todo. Y además usamos ropa y cosas para trabar las puertas y hacer barricadas, que después también se arruinan”, detalló. Tras una noche sin dormir, los vecinos continuaban con las tareas finales de limpieza, retirando el barro acumulado en patios y veredas.

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Otro de los damnificados, Néstor, contó que la creciente llegó de manera inesperada durante la noche. “No pensábamos que podía llegar así. Toda una vida de laburo para construir la casa y en segundos se pierde todo”, lamentó. En su caso, el agua dañó colchones y pertenencias de su grupo familiar, integrado por su esposa y su hija.

Los vecinos también apuntaron contra la falta de mantenimiento y obras preventivas. “Se prometen obras hidráulicas que nunca llegan”, reclamó Gómez. Néstor, en la misma línea, cuestionó la limpieza de cunetas y canales: “Vienen con máquinas, hacen una pantomima y no sirve para nada. Cuando llegan, ya está todo tapado de agua”.

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Además del daño material, los testimonios reflejan el desgaste emocional de una situación que se repite año tras año. “Es una situación bastante difícil”, coincidieron. En ese contexto, los vecinos analizan avanzar de manera conjunta con reclamos administrativos para exigir soluciones de fondo que eviten nuevas inundaciones.

Mientras tanto, el Barrio Dique vuelve a secarse y a limpiarse, con la incertidumbre latente de qué pasará cuando vuelva a llover.

 

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