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Anemia infantil: señales, prevención y claves desde el embarazo
La médica de familia Claudia Duano explicó cómo prevenir la anemia infantil desde el embarazo y detectar señales a tiempo.
Por Brenda Uñate Hace 2 horas
En el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV (19.2 TDA, Kick y YouTube), la médica de familia Claudia Duano abordó un tema clave para el desarrollo infantil: la anemia en niños, sus señales de alerta y las formas más efectivas de prevenirla desde los primeros meses de vida.
“Para hablar de anemia en niños tenemos que pensar en el embarazo de la mamá”, explicó la especialista, marcando desde el inicio la importancia de la prevención temprana. Una adecuada nutrición materna y el control de la anemia durante la gestación son fundamentales para evitar complicaciones posteriores en el bebé.
Según detalló, durante el embarazo suele indicarse hierro para prevenir déficits que puedan afectar tanto el crecimiento intrauterino como la salud del recién nacido. “Una anemia en el embarazo no solo va a afectar el crecimiento del bebito dentro de la panza sino también su evolución después”, señaló.
Del embarazo a los primeros meses
Al nacer, el bebé cuenta con una reserva natural de hierro que recibe a través de la placenta. Este “depósito placentario” suele cubrir sus necesidades durante los primeros cuatro meses de vida. A esto se suma el aporte de la leche materna, que contiene lactoferrina, una forma de hierro altamente aprovechable.
“Esa lactoferrina es maravillosa porque tiene una biodisponibilidad muy alta”, explicó Duano, destacando que, aunque esté presente en pequeñas cantidades, el organismo del bebé la absorbe con gran eficiencia.
En este contexto, la lactancia materna exclusiva puede ser suficiente para cubrir los requerimientos de hierro durante los primeros seis meses, siempre que la madre esté bien nutrida y sin anemia. Sin embargo, hay excepciones. Los bebés prematuros, con bajo peso al nacer o hijos de madres con anemia severa suelen necesitar suplementación.
“Van a tener que recibir sí o sí un suplemento de hierro”, indicó la pediatra, aclarando que suele administrarse en forma de gotas entre el primer y segundo mes de vida.
Alimentación y señales de alerta
A partir de los seis meses, la alimentación complementaria se vuelve una herramienta central para prevenir la anemia. “Hoy se priorizan alimentos ricos en micronutrientes como la carne, el huevo o las legumbres”, explicó Duano, quien remarcó que la alimentación infantil actual es más variada y nutritiva que en el pasado.
En este sentido, recomendó incorporar de manera temprana alimentos ricos en hierro y evitar prácticas que dificulten su absorción. Entre ellas, el consumo de infusiones como té o mate en la primera infancia. “Son sustancias que no dejan que el intestino absorba de manera eficiente el hierro”, advirtió.
También desaconsejó el consumo de lácteos enteros antes del año de vida, ya que pueden generar inflamación intestinal y dificultar la absorción de nutrientes.
En cuanto a las señales de alerta, la especialista destacó un indicador clave: el crecimiento. “Una manera de sospechar que puede estar habiendo anemia es que el bebé no crezca bien”, explicó. Por eso, los controles pediátricos mensuales durante el primer año son fundamentales.
“Estos controles no son caprichosos, permiten evaluar si el peso y la talla están aumentando de manera adecuada y actuar a tiempo”, agregó.
Prevención en casa y hábitos saludables
La prevención de la anemia también se construye en el hogar. Una alimentación variada y equilibrada es clave para garantizar el aporte de hierro y otros nutrientes esenciales.
“Los niños necesitan todos los grupos alimentarios”, sostuvo Duano. Frutas, verduras, carnes, legumbres y cereales deben formar parte de la dieta diaria, adaptados a la edad y siempre con las precauciones necesarias.
Además, destacó la importancia de mejorar la absorción del hierro combinándolo con vitamina C. “Podemos ofrecer jugo de naranja o un poquito de kiwi para ayudar a que se absorba mejor”, recomendó.
Por último, alertó sobre prácticas que aún persisten, como dar “jugo de carne” a los bebés. Aunque es una fuente de hierro, su consumo está desaconsejado por el riesgo de enfermedades graves.
“La mejor práctica es una alimentación completa y variada e incorporar al bebé a hábitos saludables desde el inicio”, concluyó.