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Anmat rechazó el uso de un desodorante de ambiente “anti-mufa” para usar en el Mundial
Anmat rechazó autorizar un desodorante de ambientes con supuestas propiedades “anti-mufa” por falta de evidencia científica.
POR REDACCIÓN
Anmat decidió no autorizar la comercialización de un producto de limpieza con supuestas propiedades “anti-mufa”, al considerar que no existen pruebas científicas que respalden ese tipo de afirmación. La decisión se conoció públicamente tras un posteo del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que rápidamente se volvió viral.
Según explicó el funcionario, el organismo elevó un informe a su titular, Luis Fontana, para rechazar el lanzamiento de un desodorante de ambientes llamado Poett Anti-Mufa, que iba a salir al mercado en el contexto del Mundial de Fútbol 2026. El motivo central fue que la empresa no presentó evidencia que comprobara su capacidad para “espantar la mala suerte”.
El episodio generó una fuerte reacción del ministro, quien cuestionó el accionar del organismo con un mensaje crítico hacia la burocracia estatal. “Es ridículo que alguien haya destinado tiempo a evaluar si un producto anti-mufa funciona o no”, señalaron desde su entorno, en línea con la postura oficial de reducir regulaciones consideradas excesivas.
El caso volvió a poner en el centro del debate el rol de la Anmat, encargada de garantizar la seguridad y veracidad de los productos que se comercializan en el país. Desde el organismo sostienen que cualquier afirmación incluida en un producto debe contar con respaldo técnico o científico, independientemente de su carácter simbólico o comercial.
El producto en cuestión pertenece a la marca Poett, parte del grupo Ayudín, que en 2024 adquirió las operaciones de The Clorox Company en Argentina, Uruguay y Paraguay. La firma cuenta con una planta de producción en Chimbas, San Juan, desde donde abastece tanto al mercado local como a exportaciones.
La polémica también se inscribe en un contexto más amplio de reformas impulsadas por el Gobierno nacional. Desde su llegada al cargo, Sturzenegger promueve una agenda de desregulación que, según datos oficiales, ya eliminó o modificó más de 2.500 normativas y simplificó cientos de trámites dentro del Estado.
Mientras tanto, el episodio del “anti-mufa” se transformó en un símbolo del debate entre control y desregulación: para algunos, una muestra de excesos burocráticos; para otros, una aplicación estricta de normas que buscan evitar publicidad engañosa en los productos de consumo masivo.