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Cultura y Espectáculos > Récord Guinnes

Cayó desde 10 mil metros y vivió: la increíble historia de una azafata

La increíble supervivencia de una joven de 22 años que cayó atrapada en el fuselaje tras una explosión en 1972.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
Bruno Honke, médico retirado, encontró a Vesna entre los restos.

El 26 de enero de 1972, el vuelo 367 de la aerolínea yugoslava JAT se desintegró sobre la ciudad checoslovaca de Srbská Kamenice tras una explosión a 10.160 metros de altura. Vesna Vulović, una auxiliar de vuelo de 22 años, sobrevivió a la caída atrapada en el fuselaje, aunque una amnesia selectiva le impidió recordar el suceso.

Vulović no debía trabajar ese día, pero fue incluida en la tripulación por un error administrativo al ser confundida con otra colega homónima. Antes de ser azafata, vivió en Gran Bretaña y Suecia, etapa sobre la cual declaró: “Al principio me quedé con los amigos de mis padres en Newbury, pero quería mudarme a Londres. Fue allí donde me encontré con un amigo que sugirió que fuéramos a Estocolmo. Cuando les dije a mis padres que vivía en la capital sueca, pensaron en las drogas y el sexo y me dijeron que volviera a casa de inmediato”.

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Decidió su profesión tras ver a una conocida: “Se veía muy bien y acababa de estar en Londres por un día. Entonces pensé: ‘¿Por qué no ser yo también azafata? Podría ir a Londres una vez al mes’”.

El avión, un DC-9 que cubría la ruta Estocolmo-Belgrado, llevaba 23 pasajeros al despegar de Copenhague. En esa escala, Vesna notó a un sospechoso: “Como era tarde, ya estábamos en la terminal y lo vimos aterrizar. Vi a todos los pasajeros y la tripulación desembarcar. Un hombre parecía terriblemente molesto. No solo fui yo quien lo notó, también otros miembros de la tripulación lo vieron, al igual que el gerente de la estación en Copenhague. Creo que fue el hombre quien puso la bomba en el equipaje. Creo que había registrado una valija en Estocolmo, se bajó en Copenhague y nunca volvió a abordar el vuelo”.

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Tras el estallido, Vesna cayó sobre una ladera boscosa y nevada. Según le relataron posteriormente sobre su hallazgo: “Me dijo que estaba en la parte media del avión. Me encontraron con la cabeza baja y mi colega encima de mí. Una parte de mi cuerpo y una de mis piernas estaba en el avión y mi cabeza estaba fuera del avión. Me dijo también que estaba entre un carrito de comida y el fuselaje”.

La joven sufrió fracturas en tres vértebras, ambas piernas, la pelvis y varias costillas. Despertó tras 27 días en coma y, diez meses después, volvió a caminar tras una intensa rehabilitación. Los investigadores sugirieron que su baja presión arterial, el impacto en la nieve y el hecho de quedar trabada en el fuselaje permitieron el milagro.

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Aunque fue distinguida por el mariscal Tito, la aerolínea la relegó a tareas de flete por temor a que su presencia ahuyentara pasajeros. Años después, ante versiones periodísticas que cuestionaban la altura de la caída, ella afirmó: “...como seguía sin recordar nada, no podía confirmar ni desmentir nada”.

Fue despedida en 1990 por sus críticas políticas a Slobodan Milošević y pasó sus últimos años en Belgrado con una pensión de 300 euros. Murió a los 66 años el 23 de diciembre de 2016. Sobre su destino, confesó: “No sé qué responder cuando la gente dice que tuve suerte. La vida es muy difícil hoy. Cada vez que pienso en el accidente, tengo un sentimiento de culpa predominante y grave por haber sobrevivido y lloro... Entonces creo que tal vez no debería haber sobrevivido en absoluto”. No obstante, también mantuvo una visión resiliente: “Si podés sobrevivir a lo que yo sobreviví, podés sobrevivir a cualquier cosa”.

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