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Cayó la recaudación fiscal por la baja impositiva a empresas y bienes
Se registra una caída de un 4,5% en marzo respecto del año pasado. En cambio, el impuesto a los combustibles creció un 35%. Se acumula ocho meses consecutivos donde la recaudación es menor que la inflación.
POR REDACCIÓN
De acuerdo a los índices publicados por ARCA, la recaudación tributaria volvió a debilitarse de manera consecutiva en marzo, siguiendo un período de los últimos 8 meses.
En términos reales, la recaudación de marzo fue aproximadamente un 4,5% menor que la de marzo de 2025. Esto porque se incrementó en un 26,2% (hasta los $ 16,01 billones) mientras que la inflación anual a febrero de este año fue del 33,1%.
Esta situación se debe al impacto simultáneo en la reducción de impuestos a bienes personales, a empresas que, combinado con la recesión y estanflación de la actividad económica, fueron las variables que más profundizaron este panorama.
Mientras que la recaudación por el impuesto a los combustibles mostró un alza notable, lo que dejó de relieve la fuerte suba de los precios de los combustibles a lo largo del mes pasado al calor del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
Se estima que, a marzo, ese nivel podría estar un poco más bajo, en torno del 32% (el dato se va a conocer el próximo martes 14 de abril). De cualquier manera, estará bastante por arriba del porcentaje de aumento de la recaudación.
Los números que publicó la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (la ex AFIP) fueron los siguientes: el Impuesto al Valor Agregado (IVA) neto (lo que ingresó por este concepto menos las devoluciones) recaudó $ 5,62 billones, con una suba de 28,7% interanual.
En ARCA destacaron que, de los dos componentes del IVA, el impositivo (el que más recauda y vinculado a la actividad económica) tuvo ingresos un 32,5% mayores en términos interanuales, muy cerca del nivel de la inflación. El dato es interesante ya que desmiente la especie que difunde la Casa Rosada de que la actividad económica se encuentra en niveles récord.
Esto se corresponde con lo ingresado por otros tributos vinculados a la actividad económica. En el caso del Impuesto a las Ganancias, se recaudaron $ 2,61 billones con un alza anual de apenas el 17,1%.
En el caso del Cheque (conocido oficialmente como a los Débitos y Créditos), la suba fue del 38,4% ($ 1,30 billones) que se explica, básicamente, por el crecimiento del crédito bancario en 2025, pero que ahora está estancado y en peligro por el aumento de la morosidad.
Por último, los recursos de la Seguridad Social ascendieron a $ 4,45 billones, con un incremento del 28,5% interanual, en línea con la evolución de los salarios formales.
Al estar por debajo de la inflación, los salarios pierden poder adquisitivo, lo que reduce el consumo y profundiza la recesión. En el siguiente giro, esa caída de la actividad genera una reducción de la recaudación tributaria. Es una especie de círculo vicioso en el que se encuentra el gobierno.
Una publicación del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) mostró cómo influyeron en la recaudación de marzo las reducciones de impuestos a los ricos y a las empresas. La caída de los ingresos por derechos de exportación (las retenciones) fue del 35,3% interanual. Acá pesan las menores alícuotas a las exportaciones agropecuarias, pero también las de minerales y otros bienes.
Los ingresos por derechos de importación cayeron un 11,8% interanual por la reducción de aranceles cobrados a los importadores. Si bien la inflación mayorista aportada por los productos importados es menor a la de los productos nacionales, esta reducción de aranceles no redundó en una baja de la inflación minorista, la que pagan los argentinos de a pie, que por el contrario asciende sin pausa.
Ganancias bajó un 11,1% en parte por la menor actividad, pero también porque el gobierno decidió darles a las empresas algunos beneficios que el año pasado no tenían, como eliminar anticipos que deben pagar (se quedan con ese dinero en lugar de dárselo al Estado).
Por último, la recaudación del impuesto a los Bienes Personales retrocedió un 9,2% debido a la reducción de alícuotas que impuso el gobierno de Javier Milei en beneficio de los más acaudalados de la sociedad.
En contraste, el impuesto a los combustibles recaudó un 35% más, todo salido de los bolsillos de los automovilistas y del transporte de pasajeros y carga, por el mero hecho de que los precios de los combustibles subieron más de un 20% en marzo y el Ministerio de Economía mantuvo sin cambios el nivel de la alícuota del impuesto.