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Provinciales > Ejemplo de superación

Creó una academia de judo para alejar a los chicos de la calle

Maximiliano Vedia es un instructor que fue triplemente campeón nacional en esa disciplina. Su historia de vida lo marcó para ayudar a otros a superar sus dificultades. Actualmente tiene 40 alumnos y la mayoría triunfaron a nivel nacional. 

POR Facundo Merenda SEGUIR
19 de agosto de 2019

19 de agosto de 2019

“Siempre quise sacar a los chicos de la calle y lo hice por medio del deporte. Tengo algunos alumnos que esa situación los estaba matando, ahora con el judo hicieron varios amigos y mejoraron en el colegio, esta disciplina les cambio la vida”, dijo Maximiliano Vedia, un instructor de 37 años triplemente campeón nacional. Hace siete años creó esta academia con el fin de contener a los más pequeños y alejarlos de distintas situaciones como la droga y el alcohol, ahora muchos de ellos triunfan a nivel nacional.

Su historia de vida, lo llevó a comprometerse aún más. Esos flagelos estuvieron presentes en su vida, sobre todo en la adolescencia. Cuenta que con 15 años tuvo que convivir con el dolor de sus padres, que ante la falta de oportunidad en el mercado laboral todos los días los veía llorar por no poderle dar un plato de comida. Como escapatoria, la calle fue su refugio, allí conoció gente que no lo llevó por buen camino. En su casa nada marchaba bien, su papá y su mamá se separaron y esto complicó su panorama. Cuanta que por falta de dinero estuvieron un año sin luz, “esas pequeñas depresiones uno las va absorbiendo”, relató. De niño vivió en Buenos Aires a tres cuadras del Obelisco y se trasladó a Las Catonas en Moreno, una de las zonas más peligrosas del Conurbano bonaerense, todos sus compañeros de primer y segundo grado andaban armados.  

Pero así como el ave fénix renace de sus cenizas, un buen día Vedia trató de salir de todo ese infierno que lo atormentaba. “Pensé que esto no me correspondía, yo merecía ser mejor para mí, quería ser un ejemplo para la sociedad”, dijo. A los 16 años comenzó a ser bombero voluntario en el departamento de Rawson, comenzó a visitar casa por casa para darles algunos consejos prácticos a las familias para prevenir incendios y accidentes domésticos. Este contacto con la gente le permitió ver otra realidad, en su recorrido por diferentes zonas observó a muchos jóvenes viviendo en la calle, olvidados sin una oportunidad, por eso decidió contenerlos por medio del judo.

Etapa de profesor 

“Soy un convencido de que el deporte te salva la vida, si yo pude hacerlo, todos estos chicos también. Las puertas siempre están abiertas y soy de escucharlos a todos, quiero que salgan adelante”, comentó. Maximiliano, en una competencia se deprimió mucho porque no ganó y pensó en dejar el deporte, pero un conocido le dijo que no bajara los brazos que podía ser muy bueno enseñando. De ahí en más nunca paró.  Se dio cuenta que su objetivo en esta vida era ser formador de valores en chicos y grandes. Sus primeros alumnos fueron sus hijos, Agustín y Nicole. Ella se destaca en cada lugar que le toca representar a San Juan, él marcó un hito siendo novato con cinturón blanco se trajo dos medallas de los Juegos Evita.

Actualmente tiene 40 alumnos los que rondan desde los 9 a los 37 años. Entrenan martes y jueves de 19 a 21.30 y sábado de 11 a 13.30, todos los chicos ya tienen competencias a nivel nacional, algunos son nuevos y les prestan los judogi para iniciarse ya que los trajes cuestan entre $5.000 a $7.000 pesos. La semana pasada compitieron en Córdoba, trajeron dos medallas de plata y todo eso se va sumando para formar el ranking para un sudamericano. Comenzó dando clases en una unión vecinal y luego se trasladaron al Coloso de Rawson donde están actualmente.

Los judogi azules y blancos tienen algunas diferencias. Los primeros significan que ya pueden ser instructores, mientras el segundo marca que siguen siendo aprendices. En cuanto a los cinturones, los novicios comienzan con el blanco, amarillo y naranja en el inicio en la actividad hasta aproximadamente durante los tres primeros años y de ahí para arriba ya se consolidan con el verde hasta llegar a colores más oscuros, se rinde teóricamente y luego se paga el diploma para ascender de categoría.

Un caso conmovedor 

Desde el comienzo, Vedia dice que recibió a muchos chicos interesados por esta actividad. Uno de los que más le impactó fue un nene que fue abusado en el seno familiar y gracias a este deporte lo pudo sacar adelante. Asegura que cuando llegó les tenía miedo a los chicos y cuando lo llevaron a competir fuera de la provincia logró una integración perfecta con sus pares. Todo esto fue como un rayo de sol que lo alejó de aquel infierno que le tocó atravesar. “Puedo haber ganado muchas medallas, pero ahora mi felicidad está puesta en ellos”, sostuvo Maximiliano. “No tiene precio ver la cara de alegría cuando reciben su premio o un trofeo”, agregó.

Volver al ruedo 

Sobre sus ganas de volver a competir arriba de un tatami dijo que no volvería porque ahora vive a través de sus alumnos lo que para él representó sus años de gloria, “ellos son mi proyección, son los encargados de devolverme mi juventud”. Para finalizar, dio un mensaje para todos aquellos que están atravesando por distintas situaciones de la vida, les dijo que “nada es imposible hasta que se logra, deben luchar siempre por sus sueños”.

Dragón azul

La superación

“Si quieres llegar a ser como un dragón, tenés que sufrir como una hormiga”, reza el lema en la academia de Maximiliano. El dragón azul es la esfinge que los protege y les da valentía en sus entrenamientos para lograr la superación. Seiryū es el nombre japonés, en la mitología forma parte de los cuatro monstruos divinos. Es representante de uno de los puntos cardinales, el Este. Simboliza el agua y representa la primavera. En Japón, el dragón azul es uno de los cuatro espíritus guardianes se dice que protege la ciudad de Kioto, aquí hay templos dedicados a cada uno de estos astros, el de Kiyomizu lo representa.  

Lo que se viene

Juegos Evita

Agostina Santander, Florencia Días, Nicole Vedia, Matías Bordonaro, Bautista Riveros, Ignacio Muñoz y Lautaro Ortega serán los encargados de llevar la bandera del judo y de San Juan a lo más alto. Ya comenzaron a entrenar para demostrar todo su talento en el mes de septiembre. Cada uno de ellos ya se desempeñó en otros torneos y consiguieron sus respectivas medallas, quieren que esta ocasión no sea la excepción, con mentalidad de campeones van a conquistar esa competencia.

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