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Denunció a su pareja por violación, se retractó en el juicio y la fiscalía pidió 13 años de prisión igualmente
La fiscalía de la UFI CAVIG pidió 13 años de prisión para un hombre acusado de abusar de su pareja e hijastra, a pesar de que la denunciante se retractó en el juicio.
POR REDACCIÓN
El lunes 30 de marzo de 2026 comenzó el juicio contra un changarín oriundo de Pocito, acusado de abusar sexualmente de su expareja y de su hijastra. El hombre se encuentra con prisión preventiva desde el inicio de la investigación y, si es considerado culpable, podría recibir una condena de 13 años de prisión efectiva, tal como lo solicitó la Fiscalía en la audiencia de control de acusación.
Frente al debate se encuentra un tribunal colegiado compuesto por Matías Parrón como presidente y las vocales Carolina Parra y Celia Maldonado de Álvarez. Representa al Ministerio Público Fiscal la fiscal Claudia Ruiz Carignano y la ayudante fiscal Silvina Zogbe, ambas de la UFI CAVIG. En la defensa del acusado actúa la abogada María Filomena Noriega.
El juicio se encuentra en plena etapa de testigos. El primer día declaró la presunta víctima y otros familiares. Se espera que en los días siguientes continúen las declaraciones y que la semana próxima finalice el debate. Sin embargo, lo que ocurrió durante esas audiencias tomó por sorpresa a todos los presentes.
El hecho que dio origen a la causa
La acusación contra este hombre se remonta a la madrugada del 23 de marzo de 2025. Según la investigación, esa noche el sujeto le hizo una escena de celos a su pareja, la golpeó y hasta le arrojó un celular contra la cabeza. La mujer terminó lastimada en el cuero cabelludo y, cuando él se durmió, llamó al 911 para pedir ayuda.
En principio, las autoridades pensaron que se trataba solo de una golpiza. Sin embargo, cuando desde la UFI CAVIG entrevistaron a la mujer, descubrieron que también había sido violada. En su relato original, la víctima contó que su pareja la golpeó y después la sometió sexualmente. Además, la amenazó para que no lo denunciara. Todo esto fue respaldado por informes médicos y pericias.
A partir de esos elementos, la fiscalía le imputó al hombre los delitos de abuso sexual con acceso carnal, coacción y lesiones leves, todos agravados por el vínculo y en contexto de violencia de género en perjuicio de su expareja.
La denuncia de la hijastra
Meses después, durante la investigación, surgió un dato inesperado. Una de las hijas de la mujer, que sentía pánico por el acusado, contó algo aberrante. La menor le relató a una psicóloga que su padrastro había abusado de ella.
A partir de estos datos, la fiscal Claudia Ruiz Carignano solicitó que se le realizara una Cámara Gesell a la niña. El estudio confirmó que la nena sufrió manoseos por parte del hoy acusado. Por este motivo, en julio de 2025 la fiscalía amplió el objeto de la investigación y sumó el delito de abuso sexual simple, agravado por la guarda y la convivencia preexistente con una menor de 13 años.
La retractación durante el juicio
Cuando el juicio ya estaba en marcha, ocurrió un giro inesperado. Al inicio del debate, la denunciante declaró ante los jueces y se retractó de la acusación por abuso sexual. Lo primero que manifestó fue que la relación sexual había sido consentida, que sabía lo que hacía y que su pareja no la había presionado. De igual manera, no expresó nada sobre el otro delito que recae contra él, el de lesiones, aunque sí ratificó que fue golpeada ese día de marzo de 2025.
Fuera de esa declaración, que desconcertó a los presentes, este lunes 14 de abril la mujer volvió a hablar ante los jueces. Sus palabras fueron muy contundentes: ratificó que no fue ultrajada sexualmente e indicó que había sido influenciada por parientes del acusado que no lo querían.
Pero no solo eso. También detalló que habló con su hija —quien fue presuntamente abusada por el imputado— y que, al pedirle que por favor le dijera la verdad, la menor le habría confesado que mintió porque lo odiaba. "No puedo guardarme esto, por eso pedí hablar", les expresó la mujer a los jueces.
La postura de la fiscalía
Para el Ministerio Público Fiscal, la mujer sí fue víctima de abuso sexual y su declaración actual se debe a que se encuentra muy vulnerable. A pesar de su retractación, esta parte manifestó en los alegatos que la mujer efectivamente padeció un hecho de violencia de género. Las fiscales están convencidas de que el hombre es responsable de abusar de su pareja y de su hijastra, y sostienen que la retractación ocurre porque la mujer es una clara víctima de violencia de género que teme por su integridad.
Por tal razón, la fiscalía solicitó que el imputado sea declarado culpable y condenado a 13 años de prisión efectiva por los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo en contexto de violencia de género en perjuicio de su pareja, y por abuso sexual simple (por dos hechos) en perjuicio de la menor.
La postura de la defensa
Por su parte, la defensa particular del sospechoso, ejercida por la abogada María Filomena Noriega, sostiene que la declaración actual de la mujer es crucial porque confirma su teoría: que la relación sexual fue consentida y no forzada. La defensa también expresó que las últimas palabras de la mujer —de este lunes— resaltan que el acusado no abusó de la menor.
En consecuencia, la abogada solicitó que el hombre sea absuelto por el beneficio de la duda o, en su defecto, que solo se lo declare culpable del delito de lesiones leves agravadas, sin que la condena incluya los abusos sexuales.
Lo que viene
El tribunal colegiado deberá resolver ahora entre dos posiciones opuestas. La fiscalía insiste en la culpabilidad plena y pide 13 años de prisión. La defensa confía en la retractación de la denunciante para lograr una absolución o, como mínimo, una condena reducida solo por las lesiones.
La decisión se conocerá en las próximas horas. El acusado, oriundo de Pocito, continúa con prisión preventiva mientras se define su situación judicial.