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Dictaron conciliación obligatoria tras un paro de aceitero nacional
El conflicto salarial entre gremios aceiteros y empresas agroexportadoras encendió alarmas por el posible freno a las exportaciones y el ingreso de divisas.
POR REDACCIÓN
El conflicto entre los gremios aceiteros y las cámaras empresarias del sector agroindustrial generó fuerte preocupación en todo el país luego de que se anunciara un paro nacional por tiempo indeterminado que amenazaba con paralizar exportaciones y afectar el ingreso de dólares provenientes del campo.
La medida de fuerza fue impulsada por la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo, tras el fracaso de las negociaciones paritarias con la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara). Los gremios denunciaron que las empresas ofrecieron “0% de aumento” para mayo y reclamaron un salario básico cercano a los 2,8 millones de pesos.
En medio de la tensión, el Ministerio de Capital Humano dictó la conciliación obligatoria por 15 días, lo que obligó a suspender el paro y retomar las actividades normales mientras continúan las negociaciones. La decisión buscó evitar un fuerte impacto económico en plena cosecha gruesa y en uno de los momentos clave para la liquidación de exportaciones agroindustriales.
Desde CIARA calificaron el reclamo sindical como “desorbitante” y sostuvieron que el conflicto tiene un trasfondo político. Las empresas argumentaron que el salario inicial del sector ya supera ampliamente el promedio del empleo privado registrado y remarcaron que los sueldos aceiteros crecieron por encima de la inflación desde 2023.
Los gremios, en cambio, denunciaron que las compañías agroexportadoras obtuvieron ganancias extraordinarias gracias a la reducción de retenciones y señalaron que el costo salarial representa apenas una pequeña parte de las exportaciones totales del sector. También cuestionaron que las patronales pretendan atar los aumentos únicamente al índice de inflación del Indec.
El conflicto tuvo repercusión en distintas provincias agrícolas y portuarias del país. En San Juan, aunque la actividad aceitera no tiene el mismo peso que en el Gran Rosario, existe preocupación por el posible impacto indirecto en la economía nacional y en el ingreso de divisas, clave para la estabilidad cambiaria y financiera.
Especialistas del sector advirtieron que una paralización prolongada de plantas y puertos podría afectar ventas externas, logística de camiones y movimiento comercial en toda la cadena agroindustrial, uno de los principales motores de generación de dólares para la Argentina.