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EE.UU. alerta que Rusia desarrolla un arma nuclear para destruir satélites
El comandante del Mando Espacial de Estados Unidos, Stephen Whiting, calificó el programa ruso como la mayor amenaza para la arquitectura satelital civil y militar actual.
POR REDACCIÓN
El escenario de la guerra moderna ha traspasado las fronteras terrestres para situarse en la órbita baja del planeta. El general Stephen Whiting, comandante del Mando Espacial de los Estados Unidos, lanzó una advertencia que sacude la agenda de seguridad transatlántica: el Kremlin estudia colocar en órbita un arma nuclear antisatélite capaz de aniquilar cientos de dispositivos civiles y militares con una sola detonación.
Según Whiting, esta tecnología no es un misil convencional, sino un dispositivo diseñado para generar una descarga electromagnética masiva. Este ataque tendría consecuencias devastadoras en dos fases: primero, destruiría los equipos en línea directa con la explosión y, luego, elevaría la radiación en los cinturones de Van Allen, inhabilitando satélites de GPS, telecomunicaciones y clima durante meses o años.
Un cálculo estratégico
La lógica de Moscú, según el Pentágono, responde a la imposibilidad de revertir la superioridad convencional de la OTAN en el terreno. Ante esa asimetría, el Kremlin apostaría por vías no convencionales. "Creen que formas novedosas de intentar minar a Estados Unidos y a la OTAN, como neutralizar nuestras capacidades espaciales, les ayudan a equilibrar el campo de batalla", explicó el comandante al diario The Times.
Los indicios no son menores. En 2024, la administración Biden identificó al satélite ruso Cosmos 2553, lanzado en 2022, como una posible plataforma de pruebas. Aunque Rusia niega las acusaciones y las califica de fabricaciones, los analistas occidentales descartan las justificaciones oficiales sobre pruebas de materiales.
Violación de tratados internacionales
El despliegue de este armamento representaría una violación directa al Tratado del Espacio Exterior de 1967, suscrito por 118 países, que prohíbe taxativamente colocar armas de destrucción masiva en órbita. Sin embargo, la falta de mecanismos de verificación efectivos convierte a este tratado en una herramienta débil frente a la ambición de las potencias.
De confirmarse, este programa marcaría un giro peligroso en la doctrina nuclear de Vladimir Putin. Hasta hoy, el arsenal atómico ruso servía como disuasión final; ahora, podría utilizarse en fases tempranas de un conflicto para "cegar" al adversario, eliminando su capacidad de navegación y reconocimiento de inteligencia, lo que vuelve al mundo un lugar mucho más inestable.