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El padre de una víctima que murió en Ruta 20 junta firmas para pedir una autovía
Gerardo Pont viajó desde España tras la muerte de su hija, su yerno y su nieta en un choque frontal. Se reunió con la intendenta de Caucete y apunta al gobernador Orrego.
Gerardo Pont hizo 18.000 kilómetros para despedir a su hija. No para esto. Pero cuando llegó a San Juan y vio el lugar donde Valeria, su yerno Matías Osola y su nieta de 11 meses perdieron la vida en un choque frontal sobre la Ruta Nacional 20, algo se activó en él que va más allá del dolor. Decidió que no iba a irse sin intentar que no le pasara a nadie más.
Esta semana, acompañado por integrantes de la organización civil Familias del Dolor y la Esperanza, se reunió con la intendenta de Caucete, Romina Rosas, para pedirle gestión y respaldo político ante el Gobierno provincial. El objetivo es claro: convertir la Ruta 20 en autovía, instalar radares de velocidad, mejorar la iluminación en puntos críticos y reforzar los operativos de control vial.
"Esto no es sólo por Valeria y mi familia. Es para todos los cauceteros", dijo Pont.
Un hombre que vive en Europa y mira desde afuera lo que pasa acá
Pont lleva veinte años radicado en España. Desde allá, vio cómo la infraestructura vial puede marcar la diferencia entre volver a casa y no volver nunca. Cuando habla de autovías, no lo hace en abstracto: habla de lo que conoce, de lo que usa, de lo que funciona.
"El que viajó a Europa sabe cómo es, con doble vía de ida y vuelta", explicó. Y apuntó directo al gobernador Marcelo Orrego: "El señor gobernador sale al extranjero, sabe lo que es una autovía."
Pero Pont no solo pide obras. También señala la intersección de calle La Plata y Ruta 20 como un punto especialmente peligroso que "se ha llevado a mucha gente en estos años", y propone iluminación con paneles solares como una solución de bajo costo relativo frente al valor de una vida. Suma a eso radares de velocidad, fotografía de tráfico y campañas de educación vial: el cinturón de seguridad, la velocidad permitida, la prudencia al volante.
"Una autovía con radar, con fotografía de tráfico, con la concientización de la gente. Porque si no somos prudentes y no hacemos caso a las señales de tráfico, tampoco una autovía nos va a salvar", admitió.
El petitorio y la cabalgata
El plan concreto es juntar firmas y elevar un petitorio al gobernador, a la Cámara de Diputados y a Vialidad Nacional. Para maximizar el alcance, Pont y sus colaboradores planean aprovechar la Cabalgata de la Fe a la Difunta Correa, que convoca a miles de personas en la región, para recolectar la mayor cantidad de adhesiones posibles.
"Voy a estar juntando firmas con un montón de gente para hacerle una petición de mejora de todas las rutas, fundamentalmente la Ruta 20", confirmó.
Desde el municipio de Caucete, la intendenta Rosas indicó que ya se realizaron gestiones ante el Gobierno provincial y Vialidad Nacional para avanzar en la ampliación de la ruta, y se comprometió a impulsar operativos policiales y campañas de concientización vial en el departamento.
Pont sabe que en pocos días regresa a España. Que sus hijos se quedan acá. Que él no estará para levantar el teléfono si suena a las seis de la mañana con una mala noticia. Eso, más que cualquier argumento técnico, es lo que lo mueve.
"No me gustaría que a las 6 de la mañana me llamen para decirme que se fue un sobrino o un hijo de ustedes", dijo ante quienes lo escuchaban en Caucete. "Las vidas de nuestros hijos valen mucho. Y una autovía no vale nada."