Martes 14 de Abril
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Economía > Crisis

Fantome Group entra en concurso por crisis textil e importaciones

La empresa, que fabrica para marcas reconocidas, busca reestructurar su deuda tras la caída de ingresos, cheques rechazados y el impacto de la competencia externa.

POR REDACCIÓN

Hace 4 horas
Textiles, uno de los sectores más golpeados por las políticas actuales. (Gentileza)
 

La empresa textil Fantome Group entró en concurso preventivo con el objetivo de reestructurar su deuda y continuar operando, tras verse afectada por la caída de ventas y el avance de importaciones que, según denunció, generan una “competencia diabólica” en el mercado.

La firma, que produce para marcas como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, sostuvo en su presentación judicial que el concurso es “la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada”.

El proceso fue abierto a comienzos de marzo en medio de un delicado escenario financiero: la compañía acumuló 33 cheques rechazados por falta de fondos, por un total cercano a los 45 millones de pesos, según registros del Banco Central.

Con sede en el barrio porteño de Villa Devoto, la empresa llegó a tener hasta 120 empleados en su mejor momento, dedicándose al diseño y distribución de indumentaria para marcas líderes. Sin embargo, hoy mantiene apenas unos 20 trabajadores activos.

El deterioro del negocio comenzó en 2020, cuando Kevingston dejó de fabricar en el país para pasar a importar productos, lo que implicó la pérdida de su principal cliente y un “quiebre estructural” en su actividad. Posteriormente, otras marcas siguieron el mismo camino.

La continuidad se sostuvo durante un tiempo gracias a un contrato con Distrinando S.A., que le permitió proveer indumentaria deportiva a clubes. Pero el acuerdo finalizó en 2025 y profundizó la caída de ingresos.

En su presentación, la empresa vinculó su crisis con la situación general de la industria textil, afectada por importaciones a bajo costo y prácticas de competencia desleal. También señaló otros factores como el aumento de costos en insumos, energía y salarios, la presión impositiva y la falta de medidas contra el dumping.

A esto se sumaron problemas financieros graves: embargos judiciales por más de 130 millones de pesos sobre sus cuentas bancarias y la imposibilidad de sostener líneas de crédito, lo que derivó en la cesación de pagos.

Para intentar revertir el escenario, la firma inició un proceso de reconversión que incluye el lanzamiento de una marca propia, la apertura de un local minorista en Belgrano y la creación de una unidad de bordado y estampado, hoy su principal fuente de ingresos.

Sin embargo, el nuevo modelo de negocios aún no logra compensar la pérdida del volumen mayorista, lo que deja a la empresa en una situación crítica mientras busca reordenarse y evitar el cierre definitivo.

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