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Sociedad

Guía: proteger tu cabello del sol y evitar la caída en verano

El sol, el calor, el cloro y el mar pueden afectar seriamente la salud del cabello y la piel del cuero cabelludo. Especialistas explican por qué es importante proteger ambas zonas y brindan consejos prácticos para el verano. 

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Los consejos de una médica especialista para cuidar el cabello en verano. (Ilustrativo)

Con la llegada del verano, la exposición al sol, altas temperaturas, agua de mar y cloro de las piletas puede causar daño tanto en el cabello como en el cuero cabelludo, advierten especialistas en medicina capilar. Estos factores no solo afectan la estética del pelo, sino que también pueden provocar inflamación, irritación, descamación y favorecer la caída del cabello si no se toman cuidados adecuados.

Los expertos recuerdan que el cuero cabelludo y la fibra capilar requieren estrategias distintas de protección. La piel de la cabeza, al igual que el resto del cuerpo, puede quemarse con la radiación ultravioleta, especialmente en personas con cabello fino, raya marcada o poco volumen. Por eso recomiendan aplicar protector solar específico para cuero cabelludo y complementar con protección física como gorros, sombreros o pañuelos para crear una barrera contra los rayos del sol.

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En cuanto a la fibra capilar, es clave reducir el daño ambiental y térmico que provocan los rayos UV y el calor. Productos como serums con aceite de argán o protectores térmicos habituales también actúan como defensas frente a la radiación solar, protegiendo la hebra del cabello y reduciendo el quiebre.

Además, mantener el cabello hidratado y evitar la exposición prolongada sin protección ayuda a prevenir problemas frecuentes como la sequedad extrema, la pérdida de brillo o el debilitamiento de las puntas. Técnicas recomendadas por dermatólogos y estilistas incluyen el uso de sombreros de ala ancha o pañuelos, y la aplicación de productos que contengan filtros UV o ingredientes hidratantes, especialmente antes de actividades al aire libre o de natación.

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Junto con estas medidas básicas, cuidar el cabello también implica atención al lavado y al secado: usar shampoos suaves y evitar el uso excesivo de herramientas de calor ayuda a conservar los aceites naturales y reducir la fragilidad. Asimismo, un enjuague con agua dulce tras nadar elimina cloro y sal que pueden agrietar la fibra capilar y resecar el cuero cabelludo.

Finalmente, entender que el cuero cabelludo es piel con folículos, glándulas y vascularización ayuda a explicar por qué requiere cuidado específico: un cuero cabelludo sano favorece un cabello más fuerte y menos propenso a la caída estival, especialmente cuando se combina la protección solar con prácticas de higiene y nutrición adecuadas.

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