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País > Repudio de historiadores

Historiadores argentinos rechazan el retiro del sable de San Martín del Museo Histórico Nacional

La Asociación Argentina de Investigadores en Historia cuestionó la decisión del gobierno nacional sobre el decreto que transfiera la pieza al Regimiento de Granaderos a Caballo.

POR REDACCIÓN

Hace 3 horas
El sable corvo fue el arma que acompañó al Libertador de América en todas las batallas por la independencia.

La decisión del presidente Javier Milei en reubicar el sable corvo del General José de San Martín mediante un decreto, generó un rotundo cuestionamiento por parte de historiadores y académicos argentinos.

La Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AAIH) expresó su rechazo y argumentó las razones por las cuales este cambio representa un fuerte agravio al patrimonio nacional.

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Según trascendió en la última semana, el intendente radical de San Lorenzo, Leonardo Raimundo, está enviando a diferentes funcionarios públicos unas invitaciones para un acto el próximo 19 de febrero, donde se usaría la espada para “una teatralización del Combate de San Lorenzo”.

Para remarcar la intención final, la invitación aclara que ahí mismo se hará “entrega del sable corvo original en custodia al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín”. Así, el arma dejará de estar en el Museo Histórico Nacional, donde es visitada por miles de personas durante el año, para pasar a ser custodiada por el Regimiento de Granaderos y esté restringida solo para el personal militar.

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Al respecto, la Asociación Argentina de Investigadores en Historia repudió esta decisión del Gobierno nacional, y expresó que “la disposición contraviene el decreto presidencial de 1897, que acepta la donación de la reliquia a la Nación Argentina por parte de sus últimos poseedores y establece como destino el Museo Histórico Nacional, institución pública, civil y abierta a la ciudadanía".

Los antropólogos remarcaron que el sable había sido dado en custodia en 1967 al Regimiento de Granaderos durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía, pero luego, “en 2015, un nuevo decreto presidencial lo restituyó al MHN”.

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En este marco, sostienen que el traspaso al edificio militar “desconoce el valor patrimonial, histórico y simbólico que implica su preservación y exhibición en el MHN”. También ponderó que “las condiciones de conservación y acceso al público” en el museo “están garantizados”, al tiempo que ponderaron que el sable se exhibe “en un recinto especial y goza de custodia permanente de granaderos”.

“La Asociación advierte que esta medida representa un grave antecedente en materia de protección de patrimonio histórico, al subordinar criterios museológicos a decisiones discrecionales del Poder Ejecutivo, y llama a su inmediata revisión”, concluyeron.

La historia del sable

El sable corvo fue el arma que acompañó al Libertador de América en todas las batallas por la independencia. Según se precisa en la página oficial del Museo Histórico Nacional, San Martín lo compró en la capital británica Londres en 1811. Su origen es árabe, ya que en esa época era una de las armas blancas orientales de moda entre los militares ingleses y europeos. Además, se destaca por su sencillez: no posee piezas de oro, arabescos ni otros materiales costosos populares para la época.

Por pedido del prócer, tras su muerte, fue legado al exgobernador Juan Manuel de Rosas. “El sable que me ha acompañado en toda la Guerra de Independencia de la América del Sud, le será entregado al General la República Argentina Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción, que como Argentino he tenido al ver la firmeza que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los Extranjeros que tratan de humillarla”, expresó.

En tanto, en 1896, el primer director del Museo Histórico Nacional, Adolfo Carranza, realizó las gestiones con los herederos de Rosas, quienes se encontraban en Inglaterra, para que el sable fuera donado al pueblo argentino. Con éxito, el corvo estuvo exhibido durante casi siete décadas en el museo.

Sin embargo, las peripecias del sable no se detuvieron. En tiempos de la proscripción del peronismo, el sable fue apropiado en dos oportunidades por integrantes de la Resistencia Peronista, y fue recuperado en ambas ocasiones. Asimismo, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, la custodia del arma fue otorgada al Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, y allí permaneció por 48 años hasta que en el año 2015, con motivo de las celebraciones por un nuevo aniversario de la Revolución de Mayo, fue restituido al Museo.

Por ahora se exhibe acompañado de los sables de la espada del general Miguel Estanislao Soler, del espadín ceremonial del general Matías Zapiola, del espadín ceremonial del general Gregorio Las Heras, del sable del general Eustoquio Frías, de la espada del general Lucio Norberto Mansilla, de la espada ceremonial del general Enrique Martínez, y del sable del general José Antonio Álvarez de Arenales.

 

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