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Industria textil: cayó 33% y el 70% de máquinas están paradas
El sector acumula dos años en caída, con menor consumo, más importaciones y pérdida de empleo. Crecen cierres y se agrava la situación.
POR REDACCIÓN
La industria textil atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años, con una fuerte caída en la producción y niveles elevados de inactividad en las fábricas. En los últimos meses, siete de cada diez máquinas permanecen detenidas, lo que expone la magnitud de la crisis que afecta a toda la cadena productiva.
El sector acumula dos años consecutivos de retracción. Esta tendencia se refleja no solo en el desplome de la producción, sino también en la reducción del empleo y en el cierre de empresas. Según un informe de la Fundación Pro Tejer, la producción industrial textil registró en febrero una caída interanual del 33% y del 36% en comparación con el mismo mes de 2023.
El impacto también alcanza a la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado, que descendió 18% frente a 2025 y 20% en relación con 2023. La contracción del consumo interno aparece como uno de los principales factores detrás de este escenario. La pérdida de poder adquisitivo y el deterioro del mercado laboral reducen la demanda de bienes no esenciales, como la indumentaria y los textiles para el hogar.
A esto se suma la presión de los costos fijos. Gastos vinculados a servicios básicos como electricidad, gas, agua, alquileres, educación y salud limitan el ingreso disponible de los hogares y condicionan las decisiones de consumo.
El informe también señala cambios en el esquema comercial. Durante 2025, las importaciones de ropa y textiles para el hogar crecieron un 185% en cantidades. En 2026, la tendencia continúa, con productos que ingresan al país a valores históricamente bajos, en algunos casos por debajo de los precios de referencia.
Desde el sector advierten que este escenario puede estar vinculado a condiciones de competencia desleal, en un contexto de menor regulación y control. También mencionan riesgos asociados a la trazabilidad, la transparencia y la seguridad de los productos.
El crecimiento del comercio electrónico internacional refuerza esta dinámica. En 2025, los envíos por courier aumentaron un 274% respecto al año anterior, impulsados por la flexibilización del régimen puerta a puerta.
En paralelo, factores macroeconómicos inciden en la pérdida de competitividad. La apreciación del tipo de cambio real favorece las importaciones y dificulta las exportaciones, mientras que la carga impositiva continúa siendo elevada. Según el relevamiento, cerca del 50% del precio final de una prenda corresponde a impuestos.
Las consecuencias se reflejan en el empleo. A diciembre de 2025, se perdieron más de 20.700 puestos de trabajo en la cadena textil, indumentaria, cuero y calzado, lo que representa una caída del 17% respecto a 2023. Se trata de la mayor retracción porcentual del empleo formal dentro de la industria.
En el mismo período, cerraron más de 659 empresas, equivalente al 11% del total del sector. La caída supera el promedio registrado en el conjunto de la industria.
Con ventas en niveles bajos, acumulación de stock y dificultades financieras generalizadas, el escenario continúa siendo adverso para la producción local, con impacto en toda la estructura del sector.