Jueves 19 de Marzo
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Sociedad

La automatización del hogar y el cambio en el rol de la familia

El avance de la tecnología en las tareas domésticas promete transformar la vida cotidiana, pero también plantea interrogantes sobre el vínculo familiar y el rol de cada integrante.

POR REDACCIÓN

Hace 2 horas
Ocuparnos de lo que tenemos en común es indispensable para la viabilidad de cualquier proyecto familiar. (Archivo)

La automatización del hogar avanza a paso firme y ya plantea un cambio profundo en la dinámica familiar, al punto de obligar a repensar qué es lo que realmente sostiene a una familia más allá de las tareas cotidianas. La incorporación de tecnología promete reducir drásticamente el tiempo dedicado a las responsabilidades domésticas.

Según estudios académicos, actualmente las familias dedican unas 30 horas semanales a tareas del hogar, distribuidas en al menos 17 actividades distintas. Sin embargo, se estima que en la próxima década cerca del 40% de esas tareas podrían ser automatizadas, lo que modificaría de manera estructural la vida diaria. 

Este cambio, que en principio se percibe como positivo por la reducción del esfuerzo cotidiano, también abre un debate más profundo. Especialistas advierten que muchas veces las responsabilidades compartidas funcionan como un elemento de unión familiar, por lo que su desaparición podría dejar en evidencia vínculos más frágiles o basados únicamente en la rutina. 

La situación se compara con el llamado “síndrome del nido vacío”, donde al desaparecer ciertas obligaciones —como la crianza de los hijos— queda al descubierto que el vínculo no siempre estaba sostenido por la relación en sí, sino por las tareas compartidas.

En este contexto, el desafío no será tecnológico sino humano. La automatización podría obligar a las familias a redefinir su sentido, pasando de un esquema basado en el “hacer” a uno centrado en el vínculo, la presencia y la calidad de las relaciones. 

Así, mientras las máquinas avanzan sobre las tareas domésticas, el verdadero cambio se jugará en otro terreno: la capacidad de construir relaciones significativas en un hogar donde el trabajo ya no sea el eje que organiza la vida familiar. 

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