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Luca Prodan, cantante de Sumo, y su convivencia con un fantasma
El líder de Sumo sentía presencias en su hogar de San Telmo que años después fueron confirmadas con un hallazgo atroz.
POR REDACCIÓN
Luca Prodan, el inolvidable líder de Sumo, convivió con fenómenos que muchos tildaban de locura. En su casa de San Telmo, ubicada en Alsina 451, el músico aseguraba escuchar ruidos inexplicables que venían desde las profundidades. Según su hermano, Andrea Prodan, el artista sentía que "venían a buscarlo, arrastrando cadenas, para llevarlo a un calabozo". Esta sensibilidad no era nueva para el músico ítalo-escocés, ya que "también pasó en las casas en que vivió en Roma y en Tarquinia (antigua ciudad de Lacio, Italia), podía sentir las vidas pasadas del lugar y le daban mucha impresión los fantasmas o situaciones de ese estilo".
Andrea relató en una charla reciente que el cantante no se dejaba influenciar por las dudas de su entorno. "Él escuchaba gritos, gritos, lamentos, cadenas y no comprendía por qué. Algunos amigos le decían que podía ser un efecto del alcohol y él respondía 'No, no, no, no, no me digas cagadas. O sea, acá acá pasó algo'". El tiempo, casi 40 años después de su muerte, terminó dándole la razón de la manera más cruda posible cuando el piso de la propiedad cedió por el hundimiento de un caño de agua.
Al levantar las baldosas de la que es considerada la segunda casa más antigua de Buenos Aires, los trabajadores encontraron viejas mazmorras y varios esqueletos de la época colonial. Andrea explicó que "no fue la única vez que Luca tenía sensaciones que luego fueron confirmadas. Tenía una altísima sensibilidad". La explicación histórica resultó ser tan oscura como las visiones del rockero, ya que "los dueños eran una familia patricia de la época, que tenía esclavos negros y los metían en las mazmorras con agua, encadenados al muro y los dejaban ahí un un par de días como castigo".