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Marcela Kloosterboer contó cuando fue acosada por un fanático
La actriz repasó su etapa en Polka y reveló detalles de su vida privada junto a sus hijos Juana y Otto.
POR REDACCIÓN
Marcela Kloosterboer pasó por el programa Otro Día Perdido en la pantalla de El Trece y sorprendió a todos al revivir un momento de mucha tensión que vivió en el pasado. En una charla profunda con Mario Pergolini, la actriz se remontó a sus años de grabaciones en Polka para describir el comportamiento de un seguidor que llegó a inquietarla profundamente.
Ante la consulta de si le llegaban mensajes de sus admiradores, ella confirmó que "Recibía cartas en Polka" y recordó que "Había una persona que nunca conocí pero que me mandaba cajas, un freaky, con cartas escritas". Esta situación se volvió una sombra constante en su rutina laboral debido a la insistencia del remitente.
La protagonista de innumerables éxitos televisivos admitió que la falta de un rostro detrás de los envíos aumentaba su inseguridad. Ella fue muy honesta al decir que "Nunca en mi vida lo vi, pero me mandaba muchas cartas juntas, un pilón, y me daba miedo". Lo que más le llamaba la atención era la particular forma en que se expresaba el hombre, quien repetía una muletilla constante en cada texto.
Según recordó, los mensajes decían "Te amo de verdad, quiero que seas mi novia de verdad. Me acuerdo que todo el remate era 'de verdad'". La incertidumbre sobre un posible encuentro fortuito era lo que más le pesaba en aquel entonces. Al respecto, confesó que vivía "Con ese sí, de decir 'a ver si algún día se aparece acá', pero bueno, nunca apareció".
Más allá de aquel mal trago, la entrevista también recorrió aspectos más luminosos de su presente familiar. Marcela, que es vegetariana desde que tiene ocho años, habló sobre la crianza de Juana, de nueve años, y Otto, de seis años. Con total naturalidad, la actriz aclaró que no intentó heredarles su régimen alimenticio por obligación. "Mis hijos no son vegetarianos. Juana a veces me dice: 'Hoy no estoy de ánimo para comer animales'" comentó entre risas durante el vivo.
Para ella, la libertad de elección es fundamental y explicó que "No, porque a mí nadie me lo impuso, fue mi decisión. Y con ellos, el primer año, con la lactancia, no les di carne. Con la religión lo mismo, yo no los bauticé".
Sin embargo, sus hijos fueron marcando su propio camino espiritual a medida que crecieron, algo que ella respetó sin cuestionamientos. La invitada reveló que "Igual ya tomaron la decisión de ser católicos. Juana quiso bautizarse y tomar la comunión".
De esta manera, Kloosterboer demostró que en su hogar prima el diálogo y el respeto por los deseos individuales de cada integrante. La charla cerró dejando ver el costado más humano de una artista que supo lidiar con el lado oscuro de la fama mientras construye una familia basada en la libertad.