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Por qué dormir con la tele prendida hace que subas de peso
La relación entre la iluminación nocturna y el metabolismo es mucho más estrecha de lo que pensamos habitualmente.
POR REDACCIÓN
Cuidar el peso no solo depende de la dieta o el ejercicio, sino también de lo que pasa mientras cerramos los ojos. El especialista en cronobiología Diego Golombek explicó que dormir con la televisión prendida engorda, una afirmación que no se vincula al consumo de snacks frente a la pantalla, sino al impacto directo de la luz en nuestro organismo.
Según el experto, durante el descanso ocurren procesos vitales que requieren condiciones específicas. "De noche pasan cosas en el cuerpo que tienen que pasar: hay ciertas hormonas que están altas, otras bajas, se repara el cuerpo, se crece (en la época de crecimiento) y la luz de afuera puede interferir con alguna de esas hormonas, aun cuando sea muy chiquitita", detalló el científico argentino. En su visión, incluso un mínimo estímulo luminoso, especialmente si proviene de tecnología LED, tiene la capacidad de alterar el sistema hormonal. "Estoy exagerando un poco, pero hasta ahí. Realmente, un poquitito de luz, sobre todo si es LED, puede interferir con las hormonas", remarcó.
La ciencia respalda esta advertencia a través de investigaciones publicadas en JAMA Internal Medicine. Un estudio realizado con más de 43.000 mujeres reveló que aquellas expuestas a luz artificial o televisión durante el sueño tenían un 30% más de chances de desarrollar obesidad y podían aumentar al menos 5 kilos en cinco años. Harvard Health Publishing analizó estos datos y señaló que "no encontraron un efecto similar cuando las mujeres usaban una pequeña luz nocturna o tenían una luz encendida fuera de la habitación que iluminaba el interior. No está claro por qué la exposición a la luz artificial se relacionó con el aumento de peso, pero los investigadores especularon que podría afectar la calidad del sueño".
El eje del problema reside en la melatonina, la hormona que coordina nuestro reloj biológico. Golombek aclaró que esta sustancia no es la encargada de fabricar el sueño por sí misma, sino que "le dice al cuerpo" que la noche comenzó y que deben activarse ciertos mecanismos internos. Si hay luz, la glándula pineal reduce su producción. De acuerdo a un informe en PubMed Central, "en comparación con la luz tenue, la exposición a la luz ambiental antes de acostarse suprimió la melatonina, lo que provocó un inicio más tardío de la melatonina en el 99,0% de los individuos y acortó su duración en aproximadamente 90 minutos".
Esta alteración lumínica confunde al cerebro y achica la percepción de lo que dura la noche. El mismo texto científico advierte que "estos hallazgos indican que la luz ambiental ejerce un profundo efecto supresor sobre los niveles de melatonina y acorta la percepción interna del cuerpo sobre la duración de la noche". Además, destaca que "la exposición crónica a la luz eléctrica al anochecer altera la señalización de la melatonina y podría afectar el sueño, la termorregulación, la presión arterial y la homeostasis de la glucosa".
Desde la perspectiva del diseño de espacios, la neuroarquitecta Victoria Silva Goñi coincide en que "el cuerpo responde a la luz como a un reloj biológico". La especialista sugiere que "si se usa luz blanca o fría de noche, el cerebro interpreta que todavía es de día y no activa correctamente los procesos del sueño". Para Silva Goñi, estos son "los ritmos circadianos, que quizá no asociamos a un consejo de parte de un arquitecto, pero que provienen de las investigaciones realizadas por la neurociencia y que, con poco, se pueden mejorar". Un ajuste simple, como "cambiar la lamparita de la mesa de luz de luz fría a luz cálida hará una gran diferencia", concluyó la experta.