Departamentales > El alma de Usno
100 años de inspiración: la historia de Ramonita, el alma de las sierras vallistas
Hoy cumple un siglo Ramona Benita Mercado. Entre las sierras y los algarrobos vallistas, la nueva "Vecina Distinguida" de Usno enseña que nunca es tarde para estudiar y amar la vida.
El aire que baja de las sierras de Valle Fértil parece traer hoy una melodía distinta, un susurro que recorre cada rincón de Usno con aroma a poleo y a tierra recién regada. No es un miércoles cualquiera; hoy, 6 de mayo de 2026, el Valle se viste de fiesta para celebrar el siglo de vida de una mujer que es, en sí misma, un monumento a la esperanza: Ramona Benita Mercado.
A sus 100 años, "Ramonita" —como la llaman todos— no solo celebra el tiempo transcurrido, sino la vitalidad de un espíritu que se niega a envejecer y que sigue encontrando en cada amanecer una razón para agradecer.
Forjada en la dureza de las sierras
La historia de Ramona comenzó el 6 de mayo de 1926 en el puesto Las Tunas, un paraje situado 15 kilómetros monte adentro de Usno. Eran tiempos donde la vida se ganaba con el sudor y la paciencia, lejos de cualquier modernidad. Allí, entre el silencio de los cerros, aprendió a cultivar la tierra, a criar animales y a encender el fuego para combatir las noches frías. Esa infancia la curtió, enseñándole que, aunque el camino sea difícil, siempre es hermoso vivirlo.
A finales de la década del 40, su destino se unió al de Roque Carrizo. Se conocieron mientras ella trabajaba como ayudante de cocina en la finca de los Quiroga, donde él cuidaba animales. Tras un tiempo de noviazgo, se casaron y se mudaron a la casa de los abuelos de Roque, la misma vivienda donde Ramona reside hoy.
La vida no fue sencilla: Roque se convirtió en minero de mica, pasando hasta 20 días fuera de casa, lo que dejó a Ramona al frente de todo. Con una fortaleza asombrosa, ella se encargó de la comida, la limpieza, la huerta, los animales, el cuidado de sus suegros y la crianza de sus nueve hijos: Juana, José, Horacio, Julio, Hugo, Víctor, Nilda, Carlos y Evelia.
"Fue enorme el sacrificio, pero siempre lo hizo con alegría", recuerda con orgullo Evelia, su hija menor.
Rutinas de una "vieja moderna"
Ramona se define a sí misma como una "vieja moderna". Su día comienza alrededor de las 9 de la mañana, aunque confiesa que, si el frío aprieta, prefiere quedarse en la cama hasta las 10. Lo primero que hace es tomar su escoba de pichana y barrer el patio de tierra, mientras riega sus plantas en macetas. Luego llegan los mates con yuyitos serranos y, a veces, la ayuda de su hijo Julio para preparar el almuerzo, aunque ella guarda todos los secretos culinarios en su memoria.
Por las tardes, después de descansar las piernas, Ramona sale a caminar por el cauce seco del río cercano. Allí recolecta piedritas de colores, leña y flores silvestres mientras silba o tararea un vals de Rafael Rossi, su artista favorito.
Esas flores tienen un destino sagrado: el florero a los pies del retrato de Roque, su compañero que partió hace más de 20 años pero que sigue presente en cada rincón de la casa.
La estudiante que desafía al tiempo
Lo que más asombra a quienes conocen a Ramonita no es solo su longevidad, sino su lucidez y su pícara vitalidad. Este año, con la sabiduría que dan los siglos, pero con la curiosidad de una niña, decidió retomar sus estudios para terminar la escuela primaria. Hoy, toma clases en su casa o asiste cuando puede al anexo de la Escuela Gendarmería Nacional de Valle Fértil.
"Me encanta ir a la escuela más que nada para compartir con los más jóvenes, pero también me gusta leer, escribir y sacar cuentas", confiesa con una sonrisa que ilumina el valle.
Un festejo para la historia
Alcanzar los 100 años con tanta lucidez y energía positiva es, en sí mismo, una lección cotidiana de perseverancia y resiliencia. Por eso, este lunes, el intendente Mario Riveros y el presidente del Concejo Deliberante, Jorge Castro, junto a la Virreina del Adulto Mayor, María Celia Ortiz, y miembros de “Abuelos en Acción”, le entregaron la distinción de “Vecina Distinguida” del departamento. El reconocimiento destaca su trayectoria, su labor diaria y su compromiso inquebrantable con el crecimiento de su querido Usno.
Sin embargo, ese homenaje fue apenas el preludio del gran festejo previsto para el próximo 9 de mayo. Según contó su hija Evelia, la tranquila casa rural ubicada a la vera de la Ruta 510, camino a Ischigualasto, recibirá a más de 200 personas que llegarán para celebrar este siglo de vida.
Ramona Benita Mercado es mucho más que una centenaria: es una raíz profunda del pueblo, como el algarrobo que resguarda su patio. Su historia demuestra que nunca es tarde para aprender y que la felicidad habita en lo simple: barrer el patio, leer un libro o bailar una ranchera bajo el sol vallisto.
¡Feliz siglo, Ramonita! Gracias por enseñarnos que vivir es, ante todo, aprender hasta el último día