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REVISAR / Un experto advirtió sobre las consecuencias negativas de tener perros solos en casa
El conductista Roberto Bastianelli alertó sobre las consecuencias del encierro y la falta de estímulos en los perros. Señaló que dejarlos solos durante horas puede generar trastornos de conducta y planteó claves para una tenencia responsable.
Tener mascotas siempre implicó una gran responsabilidad. Sin embargo, esa tarea suele volverse secundaria por implicancias personales y humanas de los dueños. En consecuencia, los animales suelen ser quienes padecen de manera negativa ante las decisiones de sus amos. El conductista Roberto D. Bastianelli advirtió que dejar a los perros solos durante largos períodos puede convertirse en una forma de maltrato, aunque muchas veces no sea percibido como tal. En diálogo con DIARIO HUARPE, explicó que el encierro prolongado en casas o departamentos va en contra de la naturaleza del animal.
“Tener un perro encerrado es violar las leyes de la naturaleza, porque son animales diseñados para correr entre 25 y 30 kilómetros diarios”, señaló.
Esta falta de actividad y estímulos puede derivar en lo que se conoce como “neurosis por encierro”, un trastorno que genera irritabilidad y alteraciones en el comportamiento.
Uno de los datos más llamativos que aportó el especialista tiene que ver con la percepción del tiempo en los caninos. Según explicó, ocho horas de ausencia del dueño pueden equivaler a dos días y medio de soledad para el animal.
“El perro está solo, no tiene con quién interactuar, ni siquiera otro perro con quien jugar. Su único foco es el dueño que no está”, afirmó.
Esta situación, reiterada en el tiempo, puede afectar seriamente su salud emocional.
Las preguntas clave antes de tener una mascota
Para evitar situaciones de abandono o maltrato encubierto, Bastianelli propone hacerse una serie de preguntas antes de incorporar un perro al hogar.
La primera es: ¿para qué quiero el perro?
El especialista advierte que no debe ser visto como un juguete ni como una herramienta de seguridad. “No es un juguete para niños ni un elemento de vigilancia, porque eso muchas veces termina en accidentes o abandono”, explicó.
A partir de allí, plantea tres ejes fundamentales:
Espacio adecuado: “No se puede tener un San Bernardo en un monoambiente”.
Tiempo disponible: “Los perros necesitan pasear dos veces al día y jugar al menos 30 minutos”.
Recursos económicos: alimentación, vacunas, cuidados veterinarios y otros gastos.
“Si no tiene tiempo, no tenga perro”, sentenció.
Un compromiso de por vida
El especialista recordó que tener una mascota implica un compromiso a largo plazo, que puede extenderse por 15 años o más. En ese sentido, remarcó que los animales no deben ser considerados descartables.
“Un perro no es basura doméstica ni algo que se puede abandonar cuando cambia la situación familiar”, sostuvo.
También cuestionó excusas habituales como mudanzas a espacios más pequeños, y señaló que el animal debe ser considerado un integrante más de la familia.