Policiales
Robo de fentanilo y propofol: quiénes son los dos médicos acusados de usar drogas en "viajes controlados"
Los anestesiólogos Hernán Boveri (45) y Delfina Lanusse (29) fueron indagados por el robo de fármacos del Hospital Italiano. La investigación se desató tras la muerte de un joven residente hallado con una vía en el pie.
POR REDACCIÓN
Lo que comenzó como un rumor entre pasillos hospitalarios y audios de WhatsApp se convirtió en una causa judicial que conmueve al ámbito médico porteño. Dos anestesiólogos del Hospital Italiano, Hernán Boveri (45) y Delfina Lanusse (29), están bajo la lupa de la Justicia por el presunto robo de propofol y fentanilo —potentes fármacos de uso estrictamente hospitalario— para ser utilizados en fiestas privadas donde se practicaban los llamados "viajes controlados".
La investigación, que tramita en el juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°48 a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento, tuvo un antes y un después el 20 de febrero, cuando el cuerpo sin vida de Alejandro Zalazar (29) fue hallado en su departamento de Palermo.
El disparador: un joven residente muerto
Zalazar, residente de los hospitales Ricardo Gutiérrez, Rivadavia y la Fundación Favaloro, fue encontrado con una vía conectada a su pie derecho. Junto a su cuerpo, los investigadores hallaron frascos de Fentanilo y Propofol, cuya trazabilidad apunta directamente al Hospital Italiano. La autopsia y las pericias intentan determinar si la administración de estos anestésicos fue la causa directa de su muerte.
El caso, que inicialmente quedó en manos del fiscal Eduardo Cubría (Fiscalía N°6) y el juzgado N°60 a cargo del juez Santiago Bignone, derivó en una investigación interna en el Hospital Italiano. La institución radicó una denuncia formal por hurto y administración fraudulenta. Paralelamente, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA) también presentó una denuncia, y ambas causas fueron unificadas.
Quiénes son los médicos acusados
Hernán Boveri (45) es un anestesiólogo de planta permanente del Hospital Italiano, con una destacada trayectoria académica y experiencia en capacitación de otros profesionales en Latinoamérica. Sin embargo, tras conocerse el caso, se apartó de la institución donde trabajaba hace años. El 25 de marzo fue indagado por el juez Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera. Según fuentes consultadas por Clarín, Boveri negó los hechos y anunció que presentaría una declaración por escrito.
Delfina Lanusse (29) es una residente de tercer año del mismo hospital, donde comenzó en septiembre de 2023. Egresada de la Universidad Austral, su perfil académico incluye una rotación en anestesiología con más de 500 horas de observación y experiencia como tutora de Fisiopatología e Inmunología. Declaró en la misma causa en términos similares a su colega, negando las acusaciones.
Allanamientos y nuevas pistas
El 13 de marzo, la División de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad realizó tres allanamientos en domicilios de la Ciudad de Buenos Aires y Tigre, donde se secuestraron insumos médicos que serán peritados para determinar si pertenecen al hospital.
Este miércoles, la causa sumó un nuevo capítulo: el juzgado ordenó un allanamiento en las oficinas de la AAARBA. El objetivo es incautar documentación y actas de reuniones que podrían involucrar a los acusados.
"El juzgado manda a la policía a que retire cualquier documentación. La asociación es la primera interesada en que se investigue qué pasó. Ninguno de estos profesionales tenían antecedentes. Los dos tenían desempeños impecables hasta ahora", declaró Eduardo Gerome, abogado de la AAARBA, quien también representó a la anestesista Nélida Puente en el caso de la muerte de Débora Pérez Volpin.
El audio viral y las "fiestas farmacológicas"
El escándalo se viralizó a través de un audio de siete minutos que circuló por WhatsApp entre médicos y residentes de los hospitales Italiano, Rivadavia, Gutiérrez, Austral y Alemán. En el mensaje se menciona una presunta relación entre Lanusse y Boveri, y se describen encuentros donde los participantes se inyectaban estas drogas.
Lo más alarmante es que, según el audio, estas reuniones contaban con una persona encargada de "ambucear" (asistir la ventilación) ante posibles apneas provocadas por el propofol, e incluso se menciona el uso de una bomba de infusión, un dispositivo médico para administración controlada de fármacos.
Hasta el momento, este audio no fue incorporado formalmente a ninguna de las causas judiciales, pero encendió la mecha mediática y puso presión sobre la investigación.
Un secreto de sumario que agita los pasillos
La causa tramita bajo secreto de sumario, lo que impide mayores precisiones. Sin embargo, lo que ya es público genera conmoción: dos profesionales de la salud, formados para salvar vidas, acusados de robar medicación de alta complejidad para convertirla en una droga recreativa de elite, en fiestas donde la línea entre el "viaje controlado" y la muerte parece haber sido tan fina como la aguja de una jeringa.