Viernes 08 de Mayo
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Salud y Bienestar > Uso de pantallas

Salud mental y redes sociales: riesgos de la terapia en TikTok

La psicóloga Natalia Arévalo analizó el impacto de las redes sociales en la salud mental y alertó sobre los autodiagnósticos.

Por Brenda Uñate
Hace 8 horas

La licenciada Natalia Arévalo habló sobre los riesgos de consumir consejos de salud mental sin respaldo profesional.

Las redes sociales cambiaron la forma de hablar sobre salud mental. Hoy millones de personas consumen diariamente videos en TikTok, Instagram o YouTube donde se habla de ansiedad, depresión, traumas, vínculos o autoestima. Muchas veces esos contenidos generan identificación inmediata y hasta alivio emocional. Sin embargo, detrás de la rapidez de esos mensajes también existen riesgos. En el programa Salud & Bienestar, que se emite por HUARPE TV en el 19.2 de TDA, Kick y YouTube, la psicóloga Natalia Arévalo reflexionó sobre el auge de la “terapia” en redes sociales y advirtió sobre los peligros de los consejos sin respaldo profesional.

“Las redes sociales hacen visible lo que tiene que ver con la salud mental”, explicó la especialista. Según señaló, muchas personas observan un video o una publicación y sienten que lo que están viendo también les sucede. Sin embargo, aclaró que identificarse con un contenido no significa atravesar un proceso terapéutico real. “Eso puede ser un disparador, el darme cuenta de qué es lo que me está pasando, ponerle un nombre, pero eso no significa hacer un proceso de terapia”, sostuvo Arévalo.

Para la especialiasta, el impacto de las redes sociales en la salud mental es enorme y está directamente relacionado con la inmediatez que domina hoy la vida cotidiana. “La gente quiere esto de lo inmediato, del ya, quiere una respuesta rápida”, explicó. El problema, según indicó, es que muchas veces lo que se muestra en redes es una versión editada y simplificada de la realidad.

El peligro de los autodiagnósticos

Uno de los puntos más preocupantes, según la psicóloga, es la tendencia creciente a etiquetarse o autodiagnosticarse a partir de contenidos virales. “En 30 segundos no podemos ver cuál es el diagnóstico, sino que son etiquetas o una mirada simplificista acerca de lo que estamos observando”, afirmó.

La especialista explicó que muchas personas consumen información sobre ansiedad, depresión o trastornos emocionales y automáticamente creen identificarse con esos cuadros. Aunque reconoció que eso puede funcionar como una señal de alerta positiva, advirtió que también puede generar confusión y mayor angustia.

“El riesgo lo divido en tres: la comparación, la sobreestimulación y la falta de un encuadre terapéutico”, detalló. Sobre la comparación, explicó que muchas veces los usuarios observan vidas aparentemente perfectas o procesos emocionales resumidos en pocos segundos, lo que genera ansiedad y frustración. “Yo veo que esa persona hizo un proceso y está genial, pero no vemos todo lo que hay detrás”, remarcó la profesional.

También señaló que el exceso de información emocional puede saturar a las personas. “Nos sobreestimulamos frente a esa información, pero no tenemos un espacio o un proceso para poder trabajarla”, indicó. En ese sentido, insistió en que las redes sociales pueden movilizar emociones profundas sin ofrecer herramientas concretas para procesarlas.

Redes sociales sí, pero con responsabilidad

Durante la entrevista, Arévalo dejó en claro que las redes sociales no son negativas en sí mismas. Por el contrario, consideró que pueden ayudar a visibilizar problemáticas y romper tabúes vinculados a la salud mental. Sin embargo, sostuvo que es fundamental consumir ese contenido de manera crítica y responsable.

“Está bueno porque nos sirve como disparador. Yo leí tal cosa, yo vi tal video. Pero eso también hay que llevarlo a terapia, a un espacio cuidado con un profesional”, explicó.

La psicóloga también habló sobre el rol de los especialistas en esta nueva era digital. “Como profesionales de la salud tenemos que ser muy éticos y responsables, porque nuestra palabra tiene un impacto en el otro”, afirmó. En esa línea, cuestionó los “diagnósticos de bolsillo” y las recomendaciones universales que circulan masivamente en internet.

Otro de los grupos más vulnerables frente a esta problemática son los jóvenes. Según explicó, muchos adolescentes atraviesan una etapa de construcción de identidad y terminan definiéndose a través de etiquetas que encuentran en redes sociales. “No profundizan realmente en su verdadero quién soy”, advirtió.

Finalmente, Arévalo remarcó la importancia de pedir ayuda profesional cuando el malestar emocional empieza a afectar la vida cotidiana. “Cuando siento que ya no tengo herramientas, cuando esta sensación de malestar impacta en mis diferentes áreas, es el momento de consultar”, señaló.

La entrevista dejó una reflexión necesaria para estos tiempos: las redes sociales pueden informar, acompañar y generar conciencia, pero nunca reemplazar un proceso terapéutico real. Detrás de cada persona hay una historia única, emociones complejas y tiempos propios que ningún video de pocos segundos puede resumir.

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