Comunidad > Conmovedor
“Siento que me mataron a un familiar”: el crudo relato del dueño del burro faenado
Orlando Zapiain relató a DIARIO HUARPE el drama de Cerólico, su burro cenizo faenado en 25 de Mayo. Entre lágrimas e impotencia, denunció el brutal ataque contra el animal que era parte de su familia.
La tranquilidad de la zona rural en el Este sanjuanino se vio quebrada el pasado fin de semana por un hecho de crueldad animal que ha dejado una marca indeleble en la comunidad de Caucete y 25 de Mayo. Orlando Zapiain, encargado de una finca con más de 20 años de trayectoria en el lugar, vivió horas de angustia que terminaron de la peor manera posible: el hallazgo de su fiel compañero, el burro "Cerólico", descuartizado a la vera de un canal.
En diálogo con DIARIO HUARPE, el hombre abrió su corazón para describir una sensación de pérdida que trasciende lo material. “Siento una impotencia muy grande y mucha tristeza, porque es como si me hubiesen matado a un familiar”, expresó con la voz entrecortada por el dolor.
Una desaparición que encendió las alarmas
Todo comenzó el viernes por la noche. Cerólico, un burro de un particular pelaje color cenizo plomo, tamaño mediano y muy querido en la finca, desapareció de su corral. En un principio, Orlando intentó mantener la calma, pensando que el animal simplemente se había soltado y caminado hacia el fondo del predio aprovechando la oscuridad. Sin embargo, el paso del sábado y el domingo sin noticias del animal empezó a alimentar los peores presentimientos.
“Ya me parecía medio raro, no volvía”, recordó Orlando. La confirmación de que algo andaba mal llegó de la mano de los regadores de la zona, que buscando el agua, descubrieron rastros de pelos del burro cerca de un ramo del canal. A pesar de que Orlando ya tenía planeado salir a "campear" por las fincas vecinas a caballo junto a un grupo de amigos, la esperanza de encontrar a Cerólico con vida se desvaneció rápidamente. Gracias al aviso de conocidos que habían visto restos de un animal cerca de la Ruta Provincial 270, el personal de la Comisaría 10° y la Unidad de Policía Rural N° 3 iniciaron un rastrillaje.
El desenlace fue desgarrador. Alrededor de las 14:00 horas del lunes, en inmediaciones de un canal de riego sobre la Ruta 270 y Calle Divisoria, hallaron los los restos de Cerólico: los delincuentes habían dejado solo la cabeza, las extremidades anteriores y algunos órganos internos, llevándose el resto del cuerpo presumiblemente para su comercialización clandestina.
"Ver eso da una impotencia que uno no sabe qué hacer", confesó Orlando a DIARIO HUARPE. El hombre reconoció de inmediato a su animal, poniendo fin a una búsqueda que, según sus propias palabras, habría sido en vano si continuaba buscando al animal vivo mientras los responsables se "mataban de risa".
Un animal con historia y utilidad
Cerólico no era un animal cualquiera para la finca ni para Orlando. El burro era de su propiedad personal y cumplía una función vital en el esquema productivo del lugar: era utilizado para la cruza con yeguas para la obtención de mulas, conocidos en el campo como "pollinos".
Orlando lamentó la pérdida no solo por el valor afectivo, sino por lo que representa la desaparición de estos animales en la provincia. “Yo me acuerdo hace años, íbamos a la Difunta Correa y por donde pasabas había tropillas de burros; ya casi no quedan, ya no se ven esos animales como antes”, reflexionó con nostalgia. La pérdida de Cerólico se siente aún más pesada al ser la primera vez en más de dos décadas de trabajo en esa finca que le toca vivir un episodio de tal violencia y crueldad.
El temor a las represalias y el pedido de justicia
A pesar de la bronca acumulada, el propietario de Cerólico se debate entre el deseo de justicia y el miedo a lo que pueda pasar. Desde la empresa para la que trabaja, le han sugerido prudencia por temor a represalias, dado que es una firma grande y que podría ser blanco de ataques si la situación escala. "Somos una familia tranquila, no tenemos roces con nadie", aseguró Orlando, quien confía en que la investigación policial pueda dar con los responsables de este acto de abigeato y faenamiento clandestino.
Por ahora, la UFI de Delitos contra la Propiedad sigue el caso, mientras Orlando intenta procesar el duelo por su compañero cenizo, aquel que era, en sus palabras, un miembro más de su familia.