Sábado 06 de Junio
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Cultura > Noe Jitrik

Tununa Mercado: "Un exiliado siempre está pendiente de lo que pasa en su país"

POR REDACCIÓN

06 de octubre de 2019
La escritora Tununa Mercado, distinguida recientemente con el premio a la trayectoria del Fondo Nacional de las Artes (FNA), asegura que su relación con la escritura ha sido "muy interrumpida" en el último tiempo, que para ella exponerse ha sido una forma de vida, y adelantó su próximo libro: un repaso de su biografía a través de los libros para la colección Lectores de Ampersand. La autora de "En estado de memoria" y "Yo nunca te prometí la eternidad" dice haberse sorprendido por el premio que decidió "agradecer" al director del FNA Mariano Roca y "dedicar" a su "maestro y compañero de toda la vida", Noé Jitrik, y a la dirigente Milagro Sala de quien cree que está "injustamente presa". En su casa en la zona de Tribunales, Mercado (Córdoba, 1939) recibió a Télam para hablar sobre su vínculo con la escritura, sus días en México a cargo de FEM, una de las primeras revistas feministas latinoamericanas, y contó que está leyendo el libro de ensayos "Lógica en riesgo" de Jitrik. "Le dije ´voy a tener que empezar a leer tus libros porque este es muy interesante´", bromea sobre la producción de su marido, a quien consulta durante la entrevista datos de autoras y fechas, en intercambios siempre combinados con humor. - Télam: ¿Cómo era el vínculo con la lectura en su familia? - Tununa Mercado: Mi madre era escribana, mi padre abogado. Vivíamos en un barrio antiguo de Córdoba, General Paz. En mi infancia comencé a designar como focos los lugares en los que había libros. En esos barrios no había muchos libros. La gente entraba a mi casa y decía "¡Tantos libros! ¿Los han leído a todos?". De ese tiempo, recuerdo "El tesoro de la juventud", una colección de 20 tomos que venía en una biblioteca de madera y traía una sección de cuentos, historias interesantes, poesía y una pequeña enciclopedia. - T: ¿Cómo decidió estudiar Letras? - T.M.: Me recibí de maestra y se me hizo natural. Podría haber seguido derecho por mis padres, pero ni lo pensé. En el 60, 61, Noé ingresó como profesor en Filosofía y Letras a dar clases de literatura argentina. Nos enganchamos y nos casamos. Vinimos a Buenos Aires y trabajé en una editorial haciendo correcciones. En el 68 nos fuimos a Francia porque a Noé le dieron una cátedra en una Universidad. Acá gobernaba Onganía y muchos profesores se fueron, perdieron sus cargos. - T: ¿Ese regreso a Buenos Aires la acercó al periodismo? - T.M.: Sí, la primera experiencia fue como freelance, en periodismo cultural. Después entré al diario La Opinión donde trabajaba en la página "La Mujer", había que hacer entrevistas, inventar notas, yo hacía recetas pero le daba a todo un tinte especial. Esa sección después se llamó "Vida cotidiana". Mi editora era Felisa Pintos, que era mi amiga, que se daba cuenta cuando había hecho una entrevista y cuándo la había inventado. - T: En esos años integró un cuarteto con eje en una agenda de género. - T.M.: He idealizado mucho ese cuarteto. Se formó en el 71 y 72 y lo integraba con Graciela Scolamieri, obstetra, Otilia Vainstok, socióloga y Alicia Eguren, dirigente política. Nuestro tema central era el aborto. En el 72 se produce Trelew, crece la represión. Todo esto hizo que nos pusiéramos a hacer otras cosas, las demandas y las exigencias eran otras. En el diario La Opinión las cosas se pusieron muy difíciles. Por ejemplo, cuando mataron al abogado Alfredo Curuchet, fuimos con Noé al aeropuerto porque decían que lo llevaban a Córdoba. Estábamos solo nosotros dos pero no nos podíamos quedar en nuestra casa cuando nuestro amigo estaba en el aeropuerto muerto. Exponerse era una forma de vida. - T: ¿Cuándo deciden irse a México? - T.M.: En el 74 después de las muertes de Ortega Peña y Silvio Frondizi. Noé se había ido invitado por el Colegio de México y yo me había quedado con mis hijos, nos íbamos en diciembre cuando terminaran la escuela. Pero León Rozitchner me aconsejó irme antes. - T: La llegada a México implicó una nueva adaptación. - T.M.: Se armaron grupos con distintos perfiles: los más vinculados a la guerrilla, los que no tenían impronta militar. Se conformaron organismos para trabajar lo que pasaba en la Argentina. Eso es lo que hacen los exiliados: estar siempre pendientes de lo que pasa en su país. - T: ¿Cómo surge la revista FEM? - T.M.: A partir de conocer compañeras mexicanas, hasta que me vine formé parte de la dirección colectiva. Era un feminismo bastante militante el de mis compañeras, eran todas académicas. Una de las fundadoras fue Alaíde Foppa, cuyos hijos vivían en Guatemala comprometidos en la guerrilla y en uno de sus viajes la mataron. Fue un golpe muy duro. También estaba la escritora Elena Poniatowska, la antropóloga Marta Lamas y Rosa María Roffiel, que escribió la primera novela lesbiana, "Amora". - T: ¿Cómo es hoy tu relación hoy con la escritura? - T.M.: Es muy difícil porque soy muy interrumpida. Tuve una neumonía y cuando salí, estuve muy mal de energía. Se murieron amigos queridos en un interregno muy breve. Después tengo imposiciones, escribir lo que se me de la gana no se me ha dado últimamente.
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