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Violento ataque a un micro con niños terminó con uno herido en los ojos
El colectivo fue apedreado tras un partido infantil en Miramar. Tres chicos resultaron heridos y uno debió ser operado de urgencia por lesiones en los ojos.
POR REDACCIÓN
Un violento ataque conmociona al fútbol infantil en la costa bonaerense: un micro que trasladaba a nenes de un club fue emboscado a piedrazos y tres menores resultaron heridos, uno de ellos con graves lesiones en los ojos. El hecho ocurrió tras un partido en Miramar y generó fuerte repudio en la comunidad deportiva.
El episodio se registró cuando el colectivo salía de la villa deportiva del Club Atlético Miramar, luego de que los chicos del club Juventud Unida de Otamendi disputaran una fecha de la Liga de General Alvarado. En ese momento, un grupo de adolescentes atacó el vehículo y rompió las ventanillas.
Como consecuencia del impacto de las piedras y la rotura de los vidrios, tres nenes resultaron heridos. El caso más grave es el de un niño que sufrió incrustaciones de esquirlas en los ojos, por lo que debió ser trasladado de urgencia al Hospital Materno Infantil de Mar del Plata, donde fue operado.
Según informaron fuentes médicas, la intervención quirúrgica fue exitosa, aunque su evolución será clave para determinar posibles secuelas en la visión. Los otros dos menores también sufrieron heridas producto de los vidrios rotos.
La investigación apunta a un grupo de adolescentes que no pertenecen a ningún equipo y que ya fueron identificados. Además, desde el club denunciaron que no se trató de un hecho aislado, ya que en fechas anteriores se habían registrado situaciones similares sin que se reforzara la seguridad.
Tras lo ocurrido, la institución emitió un duro comunicado en el que cuestionó a las autoridades de la liga por la falta de prevención. “Son criaturas”, remarcaron, al tiempo que exigieron medidas urgentes para evitar nuevos episodios de violencia.
El caso vuelve a poner en debate la seguridad en el fútbol infantil, en un contexto donde la violencia excede el ámbito profesional y alcanza incluso a los más chicos, generando preocupación entre familias, clubes y dirigentes.