Jueves 28 de Mayo
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Provinciales > Efeméride

Día de la Maestra Jardinera: la vocación que acompaña los primeros aprendizajes

Los jardines maternales construyen un vínculo afectivo que deja huella en cada niño.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El jardín maternal es un espacio vital para la primera infancia. FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ // DIARIO HUARPE.

Cada 28 de mayo, el país conmemora el Día de la Maestra Jardinera y de los Jardines de Infantes, una fecha establecida para rendir homenaje a Rosario Vera Peñaloza, educadora y pedagoga riojana que dedicó su vida a la enseñanza y fue la fundadora del primer jardín de infantes en la Argentina. En el marco de esta celebración, DIARIO HUARPE visitó el Jardín Maternal "Sonrisitas", una institución que refleja los desafíos y las alegrías de la educación en la primera infancia.

Sofía y Pía Suárez, propietarias del jardín Sonrisitas. FOTO ALEJANDRO LÓPEZ // DIARIO HUARPE.

Sofía y Pía Suárez, propietarias del jardín, explicaron cómo ha cambiado la percepción y la necesidad de los padres respecto a este nivel educativo en los últimos cuatro años. "Siempre cuando vienen los papás les decimos que ahora es muy normal que los nenes vengan al jardín maternal", señalan, puntualizando que el establecimiento recibe niños desde los tres meses hasta los tres años. Según explican, la inserción temprana responde a una realidad laboral donde los padres buscan un espacio seguro para que sus hijos se entretengan y aprendan.

La reinvención del aula: el juego como aprendizaje

El sector de juegos del jardín Sonrisitas. FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ // DIARIO HUARPE.

Lejos de los métodos tradicionales, la propuesta pedagógica de "Sonrisitas" se apoya en la creatividad y la experiencia real. "Este año, con las seños hemos armado escenarios lúdicos donde ellos van mostrando el juego simbólico. Por ejemplo, tenemos el sector de peluquería. Este año lo hicimos como para hacer algo distinto. Los niños cuando entran al escenario se sorprenden y, en vez de contarles o mostrarles imágenes, ellos lo juegan realmente, por eso se llama ese juego simbólico", explican las propietarias.

Esta adaptación es fundamental, ya que, tal como señalan las responsables del establecimiento, las infancias han cambiado a la par de los tiempos, obligando al equipo docente a buscar estímulos constantes para captar su atención. "Siempre hay que proponer cosas nuevas porque a veces se aburren con cosas sencillas, entonces las señoras siempre están buscando, proponiendo ideas nuevas", comentan.

El vínculo docente, una vocación innegociable

Camila Álvarez, maestra jardinera. FOTO: ALEJANDRO LÓPEZ // DIARIO HUARPE.

Camila Álvarez, maestra jardinera con cuatro años de trayectoria en el lugar, compartió su visión sobre la carrera. Para ella, el camino comenzó con un sueño de infancia que se transformó en una vocación inquebrantable tras sus primeras prácticas. "Cuando empecé a tener mis prácticas, es decir, de tener ese contacto con los niños, ese vínculo, la verdad que me llenó el corazón y dije, quiero ser esa persona que deje una huellita en el corazón de cada niño", confiesa.

El trabajo diario, que implica desde la enseñanza de la motricidad fina y gruesa hasta la contención emocional, es descrito por la docente como un refugio. "Uno tiene problemas, tiene otras cosas, aparte llega al jardín, se olvida todo. Los niños te hacen olvidar todo completamente", afirma, destacando que el abrazo y el cariño de los niños son la gratificación más grande de la labor.

Ante la pregunta sobre qué mensaje daría a quienes consideran la carrera, Álvarez no duda en hacer hincapié en la entrega necesaria: "La verdad que siempre digo que esto es por vocación, ¿no? Si lo tenemos, si lo sentimos, en realidad tiene que ser vocación y que se animen, porque por ahí la gente habla y en realidad no sabe lo que pasa dentro del jardín, todo lo que conlleva ser seño. Todo lo que son planificaciones".

Un compromiso integral

El enfoque del jardín no solo se limita a los alumnos, sino que busca ser una extensión del entorno familiar. A través de salidas a la granja e invitaciones a participar de la vida escolar, el jardín logra una sinergia entre docentes, niños y padres que fortalece la red de contención. La labor, que suele continuar en el hogar del docente con las planificaciones pedagógicas, se ve reflejada en los avances cotidianos de los niños, desde el aprendizaje de canciones hasta la autonomía en la alimentación.

En este 28 de mayo, la jornada se convierte en una reafirmación del valor de los jardines de infantes como espacios donde la educación y el afecto se entrelazan. La labor de las maestras jardineras, sostenida por la vocación y el compromiso diario, continúa siendo el pilar fundamental que guía los primeros pasos formativos de miles de niños, construyendo una huella imborrable en su desarrollo personal y emocional.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD