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Cómo fue el protocolo que puso fin a la vida de Noelia Castillo
El procedimiento médico duró entre 15 y 30 minutos y se realizó bajo estrictos controles sanitarios.
POR REDACCIÓN
El caso de Noelia Castillo volvió a poner en debate la eutanasia en España, no solo por su compleja batalla judicial sino también por el protocolo médico aplicado para garantizar una muerte digna, sin dolor y bajo control profesional.
La joven de 25 años recibió la eutanasia el 26 de marzo en un centro sanitario en Barcelona, en un procedimiento que siguió estrictamente lo establecido por la legislación española vigente desde 2021.
El protocolo consistió en la administración intravenosa de distintos fármacos en etapas. En primer lugar, se le suministró un anestésico —como el propofol— que indujo un estado de sedación profunda, equivalente a un coma, evitando cualquier tipo de sufrimiento o percepción del dolor.
Una vez alcanzado ese estado irreversible, el equipo médico aplicó un segundo medicamento, un bloqueante neuromuscular —como rocuronio o similares— que provocó la paralización del sistema respiratorio, desencadenando la muerte de manera controlada.
En total, el procedimiento completo duró entre 15 y 30 minutos, tiempo en el cual el objetivo central fue garantizar que la paciente no experimentara dolor en ningún momento, tal como exige el protocolo sanitario.
Este tipo de intervención está diseñada para producir primero una pérdida total de conciencia y luego el cese de las funciones vitales, evitando cualquier sufrimiento físico o psíquico durante el proceso.
El protocolo aplicado en el caso de Noelia se enmarca en la Ley de Eutanasia de España, que permite este procedimiento en pacientes con padecimientos graves, crónicos e irreversibles que generen sufrimiento constante, siempre bajo solicitud voluntaria y evaluaciones médicas y legales previas.
Su caso, atravesado por más de 600 días de trabas judiciales, terminó convirtiéndose en un ejemplo emblemático del funcionamiento del sistema: un proceso altamente regulado que combina decisiones médicas, controles institucionales y el respeto por la voluntad del paciente.