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Cómo impacta la IA en las aulas y qué desafíos tienen los docentes
El informe de la ONG Argentinos por la Educación sostuvo que el 76% de chicos y adolescentes de Argentina (de 9 a 17 años) sabe utilizar la inteligencia artificial. Dos de cada tres alumnos la aprovechan para tareas escolares.
POR REDACCIÓN
El uso de la inteligencia artificial se expande en casi todos los ámbitos de la vida social, política y económica, pero también en el aspecto educativo. Para los estudiantes argentinos hay todo un campo fértil en la utilización de esta tecnología que está cobrando una notoriedad creciente y al mismo tiempo, abre una discusión sobre las oportunidades y los riesgos.
Por este motivo, la ONG privada “Argentinos por la Educación”, elaboró un estudio articulado con investigadores de la Universidad de Massachusetts (MIT) donde analiza la expansión del uso de la inteligencia artificial y su impacto en la enseñanza y el aprendizaje dentro de las escuelas. Este informe plantea qué beneficios pueden propiciar el aprovechamiento de la IA generativa en agilizar la gestión escolar, pero alerta también, cuáles son los riesgos para el desarrollo cognitivo y socioemocional de los estudiantes.
El informe de la consultora advierte que la IA puede ofrecer tutorías personalizadas, aprendizaje adaptativo, asistencia a los docentes y transformación de la gestión institucional, aunque por otro lado, abre la puerta a debates éticos y pedagógicos.
“Inteligencia artificial en la educación: desafíos y perspectivas” es el título de esta investigación elaborado por María Sol Alzú y Martín Nistal (por parte de la ONG) y Andrés Salazar-Gómez y Sanjay Sarma, (por parte del MIT).
Los datos destacados que arrojó este trabajo fueron que: el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años conoce la IA generativa y un 58% ha utilizado herramientas como ChatGPT, según datos relevados por UNICEF y UNESCO. Su principal aplicación está vinculada con fines educativos: dos de cada tres chicos (66%) la usan para hacer trabajos escolares. Otras razones incluyen la búsqueda de información (44%), curiosidad por su funcionamiento (33%) y diversión (24%).
El grupo destaca que los sistemas de tutoría inteligente pueden responder consultas, adaptar explicaciones y ofrecer retroalimentación inmediata según las necesidades del alumno. Además, los chatbots educativos pueden responder dudas, enviar recordatorios y orientar la organización del estudio. Las asistencias basadas en IA, como el reconocimiento de voz o la traducción automática, pueden facilitar además, a la inclusión de estudiantes con barreras idiomáticas o discapacidades.
Por otro lado, para el ejercicio docente, el estudio considera que la generación automatizada de contenidos, permite crear ejercicios y actividades personalizadas en pocos minutos, lo que favorece la atención a la diversidad de estudiantes en el aula.
Entre los desarrollos más destacados figuran los sistemas de alerta temprana, que emplean algoritmos de aprendizaje automático para detectar patrones de inasistencia, bajo rendimiento o riesgo de abandono escolar. Estas herramientas permiten intervenir a tiempo para sostener las trayectorias escolares más vulnerables.
No todo es color de rosa
Pero las IA no son perfectas y si se usa de manera irresponsable, puede generar también resultados no deseados. El informe dedica un apartado final a los riesgos asociados al avance de la IA en el sistema educativo. Entre los desafíos éticos y regulatorios más urgentes, identifica el aprendizaje superficial, la disminución del pensamiento crítico, el aislamiento social, la deshonestidad académica y los sesgos algorítmicos.
Los autores advierten por el posible debilitamiento de la autonomía intelectual y la creatividad de los estudiantes que dependen de la IA para resolver tareas. Además, señalan que la sobreutilización podría disminuir las interacciones humanas, esenciales para el desarrollo socioemocional de los estudiantes.
Voces de especialistas
“El principal riesgo de la IA para el aprendizaje es el epistémico. A la vez que acelera la adquisición de conocimiento, puede distorsionar la comprensión” sostuvo Alejandro Artopoulos, director del Centro de Innovación Pedagógica de la Universidad de San Andrés. A su vez, Andrés Salazar-Gómez, investigador del MIT, señaló que: “Es evidente que las nuevas generaciones han crecido con la IA; sin embargo, esa familiaridad no significa necesariamente que sean usuarias críticas y responsables. La alfabetización en IA nos da la capacidad de entender y controlar la tecnología; sin ella, será la IA -y quienes sí han sido alfabetizados- la que nos controle”, argumentó.
Por su parte, Agustina Brizio, coordinadora de innovación y tecnologías digitales de Asuntos del Sur, planteó que “persisten riesgos relevantes vinculados a los sesgos de los modelos, la pérdida de pensamiento crítico y dinámicas como la validación constante o la psicofancia, particularmente problemáticas en edades tempranas”, y subraya que “el desafío para docentes e instituciones es fomentar una alfabetización crítica en IA”.
Santiago Siri, presidente de Democracy Earth Foundation, remarcó que “La IA ya está en el aula, nos guste o no: la mayoría de los pibes la conoce y muchos ya la usan para hacer tareas. El punto no es prohibirla ni celebrarla como magia: es diseñar alfabetismo en IA, reglas claras y supervisión humana para que la personalización no se convierta en desigualdad, y para que la ‘muleta’ no termine reemplazando el pensamiento crítico”.
Diego López Yse, docente e investigador en IA (de la UTN), manifestó que el uso masivo de estas herramientas obliga a abandonar la adopción intuitiva y avanzar hacia estrategias institucionales basadas en evidencia. “Hoy enfrentamos una crisis de validación: si una IA puede obtener una calificación en lugar de un estudiante, esa nota ya no certifica aprendizaje”, cuestionó.
Por último, Emiliano Pereiro, Jefe Pensamiento Computacional e Inteligencia Artificial en CEIBAL (Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea es un plan de inclusión social y tecnológica implementado en Uruguay), destacó que: "La IA ya está siendo utilizada masivamente por estudiantes y docentes, aun cuando el sistema educativo todavía no ha definido de manera explícita cómo acompañar ese proceso. En ese sentido, este documento es un insumo fundamental para discutir e impulsar políticas públicas que integren la inteligencia artificial con criterios pedagógicos, formación docente y resguardos éticos, entendiendo que su incorporación no es una opción tecnológica, sino una decisión política”.
Ante estos riesgos, el informe resalta la necesidad de marcos normativos que aseguren la supervisión humana, la equidad y la transparencia en el uso de la inteligencia artificial en todos los niveles educativos.
El informe completo puede verse accediendo a este enlace.
Fuente: Adaptado de la Encuesta Kids Online Argentina 2025 (Tófalo & Steinberg, 2025).