Martes 12 de Mayo
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Salud y Bienestar > Salud infantil

Cuadros respiratorios infantiles: cuándo consultar y cuándo alertarse

La pediatra Nerina Grimalt explicó cómo diferenciar síntomas leves de señales de alarma en niños y bebés.

Por Brenda Uñate
Hace 6 horas

La doctora Nerina Grimalt recomendó evitar la automedicación y observar el estado general del niño.

Los cuadros respiratorios son una de las consultas pediátricas más frecuentes en San Juan durante todo el año. El viento, el polvo, los cambios de temperatura y la circulación viral favorecen la aparición de mocos, tos y congestión en niños y bebés. Sin embargo, no todos los síntomas requieren una consulta de urgencia. Sobre este tema habló la doctora Nerina Grimalt en el programa Salud & Bienestar, emitido por HUARPE TV en la señal 19.2 de TDA, Kick y YouTube.

“Vivimos en una zona muy inhóspita para la respiratoria”, explicó la especialista. Según indicó, muchos cuadros responden a cambios climáticos, alergias o irritación ambiental más que a enfermedades graves.

La pediatra aclaró que los mocos forman parte de un mecanismo natural de defensa. “El niño naturalmente tiene mocos. El moco es un sistema de defensa que tiene la vía respiratoria para lavarse”, señaló. Por eso, insistió en que antes de alarmarse es importante observar cómo está el niño en general.

“Si juega, come bien, duerme bien y está activo, probablemente sea un cuadro leve”, sostuvo.

Señales de alarma que requieren atención

Durante la entrevista, Grimalt explicó que los cuadros respiratorios más comunes suelen generar congestión, tos y secreciones, especialmente durante la noche. Sin embargo, en invierno aumenta la circulación de virus que pueden complicar la salud de los más pequeños.

“Los cuadros bronquiolares son el gran cuco del invierno”, afirmó.

La médica advirtió que los bebés menores de dos años tienen mayor riesgo porque su sistema inmunológico todavía es inmaduro. Entre las señales de alarma mencionó el decaimiento, la dificultad para respirar, la falta de apetito, los vómitos persistentes y la fiebre difícil de controlar.

“Un niño quieto es un niño raro”, resumió.

También explicó que la fiebre persistente puede indicar una complicación. “Cuando aparece fiebre después de varios días de mocos, algo nuevo se sumó al cuadro”, detalló.

Según señaló, una fiebre que reaparece cada pocas horas o no baja con antitérmicos requiere consulta médica.

Evitar la automedicación y reforzar la prevención

Uno de los puntos que más preocupa a la especialista es el uso indiscriminado de antibióticos. “Somos adictos al antibiótico”, expresó. Además, cuestionó la costumbre de automedicar a los niños sin una evaluación profesional.

“Muchas veces terminan dando medicación sin revisar al chico y eso trae más problemas”, advirtió.

Grimalt destacó la importancia del pediatra de cabecera, ya que permite hacer un seguimiento del niño y detectar cambios en la evolución de los síntomas.

También pidió evitar consultas innecesarias en las guardias para no exponer a los niños a otros virus circulantes. “A veces llegan por un resfrío simple y terminan contagiándose otra cosa en la sala de espera”, explicó.

Por otra parte, insistió en medidas básicas de prevención como la ventilación de ambientes, el lavado de manos y el cumplimiento del calendario de vacunación.

“La vacunación es fundamental. Tenemos un esquema excelente y eso protege muchísimo a los chicos”, afirmó.

Antes de cerrar, dejó un mensaje claro para las familias: “El ojo de la mamá es imbatible. Si siente que algo no está bien, tiene que consultar”.

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