Jueves 14 de Mayo
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Cultura > Fuerte

Dante Spinetta recordó qué le dijo su padre cuando dejó el colegio: “Fue un poco más violento”

Dante Spinetta recordó la tajante condición que le puso su padre para abandonar las clases y dedicarse a la música.

POR REDACCIÓN

Hace 1 hora
El músico padecía dolores físicos por practicar muchas horas diarias.

Dante Spinetta se sentó a charlar con Mario Pergolini en el programa Otro día perdido y abrió su corazón sobre un momento bisagra de su juventud. A los 16 años ya tenía dos discos editados y sentía que su destino estaba irremediablemente unido a las melodías. El músico recordó que desde muy chico sintió una atracción especial por la música y explicó que “siempre tuve una afección muy grande por el ritmo, Como que eso fue lo primero que me atrapó, pero mi viejo me ponía una viola siempre ahí al lado, hasta que un día la agarré”.

Durante la entrevista el conductor fue directo al grano sobre su pasado educativo y le comentó “bueno, tu papá dijo que vos no terminaste el secundario”. Dante respondió con un simple “no” y se explayó sobre la charla que mantuvo con Luis Alberto Spinetta. Aunque circulaba una versión más calma de aquel diálogo Pergolini la recordó diciendo “dejás el colegio porque te quiero ver tocando la guitarra todos los días. Apenas dejás de tocar la guitarra, te devuelvo al colegio”. Sin embargo el ex Illya Kuryaki aclaró que la situación tuvo otro matiz mucho más firme.

Dante confesó entre risas que el mensaje de su padre “fue un poquito más violento. Me dijo: 'Si no te veo tocando la guitarra todo el día, patada en el culo, al colegio no'. Así directamente”. Aquella exigencia no era un simple capricho sino una respuesta a la intensa vida profesional que ya llevaba el adolescente. “Yo tenía 16 y ya tenía dos discos en la calle. Yo a esa edad ya estaba laburando muy fuerte. Por ejemplo, iba de Die Schule o de Cemento al colegio. Llegaba y me dormía toda la clase literal en el banco” relató sobre esas noches de conciertos que terminaban inevitablemente en el aula.

El agotamiento era tan grande que en aquel entonces el joven se repetía internamente “no quiero venir más acá, no quiero venir más acá”. Una vez que dejó los libros se tomó muy en serio el compromiso con su padre y llegó a practicar entre seis y ocho horas cada jornada. La exigencia física fue tan alta que aparecieron los primeros problemas de salud. “Tuve tendinitis, toda la movida. Me tuvieron que llevar al médico, me dolía” admitió sobre el esfuerzo que le demandó perfeccionarse en el instrumento.

Esa etapa de estudio profundo no solo sirvió para dominar las cuerdas sino también para “aprender a producir, a hacer otras cosas, ¿no? A hacer beats, a la producción, a manejar más instrumentos, tocar el bajo, el teclado un poco”. Todo ese aprendizaje autodidacta y la presión de Luis Alberto para que no abandonara su vocación terminaron desembocando en el éxito de Chaco el álbum que grabó junto a Emmanuel Horvilleur y que marcó una época.

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