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Detuvieron al trader de Luján por una estafa de US$170.000
El hombre se mostraba en redes con una vida de lujo para captar inversores. Está acusado de engañar a varias víctimas con promesas de alta rentabilidad y provocar pérdidas por unos 170 mil dólares.
POR REDACCIÓN
Un hombre de 39 años fue detenido en Luján acusado de liderar una serie de estafas por aproximadamente 170 mil dólares, en una maniobra que combinaba promesas de inversiones financieras con una estrategia de exhibición de lujos en redes sociales para captar víctimas.
El acusado, identificado como Lucas Gabriel Forastieri, se presentaba como un exitoso trader e inversor, mostrando autos de alta gama, viajes y un estilo de vida ostentoso para generar confianza y credibilidad entre potenciales clientes.
Según la investigación judicial, convencía a personas de su entorno y clientes de entregarle dinero en dólares con la promesa de invertirlo en proyectos inmobiliarios, bonos y acciones con supuesta alta rentabilidad. Sin embargo, cuando los inversores intentaban retirar sus fondos, el dinero no era devuelto.
El esquema incluía una etapa inicial en la que pagaba intereses o pequeñas ganancias para generar confianza, incentivando así a que las víctimas invirtieran sumas mayores o mantuvieran su capital dentro del sistema. Con el tiempo, las devoluciones cesaban y comenzaban las excusas para evitar reintegros.
La causa reúne al menos tres denuncias formales que describen maniobras reiteradas desde 2017. En uno de los casos, el acusado entregó cheques sin fondos; en otro, prometió proyectos de construcción inexistentes. Incluso llegó a ofrecer un departamento como forma de pago, pero la propiedad no estaba a su nombre y ni siquiera había sido construida.
La detención se concretó tras una investigación que permitió reconstruir el circuito de la estafa. Ahora, el falso inversor quedó a disposición de la Justicia y no se descarta que aparezcan nuevas víctimas en el expediente.
El caso vuelve a poner en alerta sobre este tipo de fraudes, donde la exposición en redes sociales y la promesa de ganancias rápidas funcionan como herramientas clave para engañar a inversores.