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Los gameleros de San Juan y la cosecha de uvas

Entre los parrales se comparten risas y esfuerzo.

Un cosechador con su gamela.

POR REDACCIÓN

01 de mayo de 2020

Texto e imágenes: Gonzalo Medina/DIARIO HUARPE

Sale el sol y ellos ya lo estaban esperando. Las cuadrillas de gameleros llegan muy temprano a las fincas para cosechar las uvas. En general son hombres, pero hay algunas mujeres. Y de todas las edades: a veces, rozando lo ilegal.

Una gamela o tacho con uvas pesa alrededor de 25 kilos y se paga $13 por cada recipiente. Los cosecheros deben llenar la mayor cantidad para que les sea redituable el jornal, que en promedio, durante la vendimia, es de 10 horas.

Los acarreadores transitan por las melgas a toda velocidad, como si fuese una carrera de obstáculos, saltando el monte del parral, corriendo los sarmientos, peleando cuerpo a cuerpo con los mosquitos y las abejas. Saben que la cima es alta, pero no inalcanzable.

El último esfuerzo es subir los escalones del banco para alcanzar la parte superior del camión, volcar las gamelas y así conseguir conseguir la preciada ficha, que luego se cambia por dinero.

Corren entre 8 y 10 kilómetros por jornal. Si en la finca se cosecha con un carro que entra en las melgas, esa distancia se reduce unas 8 veces... pero hace que la gamela valga 1 o 2 pesos menos.

Para trabajar se cubren de pies a cabeza, porque al cortar las uvas del parral se revientan, quedan empapados y el mosto, ese líquido pegajoso y dulce, atrae a los bichos.

Ramón, hijo de esta tierra cuyana, realizó esta actividad toda su vida y ve que en estos tiempos modernos quedan muy pocos cosecheros. Y no por vagancia o falta de interés, sino porque la ecuación esfuerzo-compensación ya no conviene.

El principal destino de la uva es transformarse en vino, nuestra bebida nacional. Para las promociones se dan a conocer las bondades desde un lugar informativo o persuasivo, ajeno a los gameleros.

Ahí van. Ellos solo saben que los parrales los esperan en época de vendimia para compartir risas y esfuerzo, mucho esfuerzo que les permitirá alimentar a sus familias y así obtener el beneficio a partir del sudor de su propia frente.

Un cosechador con su gamela.

La uva cereza.

Los cosechadores por lo general son hombres, pero hay algunas mujeres.

Los gameleros usan guantes que por lo general no duran mucho.

Los gameleros están envueltos de pie a cabeza porque al cortar las uvas del parral se revientan y quedan empapados de un líquido pegajoso y dulce llamado mosto.

El trabajador se coloca una ganchera, una especie de chaleco que sostiene la gamela.

Una modalidad de acarreo es a través de carros.

Las edades varían pero las personas mayores son pocas por el esfuerzo de la actividad.

Las gamelas llenas con uvas pesan alrededor de 25 kilos.

Las fichas se entregan una vez vaciada la gamela que luego se cambia por dinero.

A veces los gameleros se dividen las tareas: uno acarreador y otro cortador.

Espacio de tiempo mientras llega el carro que transporta la uva.

Gameleros, actividad muy propia de la zona de cuyo.

La cosecha es una actividad muy sucia por el mosto que se pega en la ropa y se mezcla con la tierra.

La gamela se transporta en los hombros que generalmente se deforman con el paso del tiempo.

Cima del banco.

Bidón con agua.

Banco para llegar a la parte superior de la caja del camión y así volcar la gamela.

Los gameleros por lo general son jóvenes.

Tractores que se usan en la cosecha para varias funciones.

Tractorista y trabajdor de la finca que no pertenece a la cuadrilla de cosechadores.

Cortador y acarreador.

Subiendo el banco.

Descargando las gamela en los camiones que llevan las uvas a las bodegas.

Los camiones que transportan las uva en un alto porcentaje son modelos viejos.

Gameleros corren unos 9 kilómetros promedio por jornada de trabajo.

La fichera es la que se encarga de entregar las fichas por gamela.

La cosecha también la realizan mujeres.

Los gameleros corren para acarrear la mayor cantidad de gamelas y hacer redituable la jornada.

Cosechadores en época de vendimia.

Descanso a la espera de un nuevo camión por llenar.

Gamelas con uvas cereza.

Descanso bajo el parral.

Banco para llegar a la cima del camión, que se acomoda a medida que se mueve el transporte

Tiempo de espera para ingresar a otro cuadro con uvas.

Caminata en por las calles internas de las finca al finalizar las jornadas.

Gamelas dejadas a la vera del camino listas para ser llevadas por el cuadrillero al finalizar la jornada.

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