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Dylan, el bebé sanjuanino que sobrevivió a la meningitis contra todo pronóstico

A los cinco meses, los médicos pensaron lo peor: “Va a morir”. Hoy, su madre dio el testimonio de una feroz batalla.

El "guerrero" Dylan y sus papás, Leslie y Matías. Foto: gentileza.

POR Fernando Ortiz SEGUIR
24 de octubre de 2020

24 de octubre de 2020

Tenía apenas cinco meses de vida cuando los médicos vaticinaron lo peor: “Mamá, su bebé se a morir”, dijeron a Leslie Videla. Se inició así una peregrinación por pasillos hospitalarios que tuvo un desenlace feliz. Este jueves, Dylan Benjamín Arias Videla cumplió su primer año de vida. La meningitis con hidrocefalia de segundo grado no pudo con él.

Ironías del destino, también en su cumpleaños fue cuando se desató la meningitis bacteriana. Era domingo a la tarde noche y el bebé tenía una respiración débil –casi como un quejido- y las piernas teñidas por un color violáceo. Leslie y el padre de Dylan, Matías Arias, salieron desesperados desde su Rawson natal hasta la guardia de la Clínica Cimyn, ubicada en el centro sanjuanino. No hubo caso. No reaccionaba. Los profesionales médicos dieron alerta al 107 para un traslado al Hospital Doctor Guillermo Rawson. La complejidad del cuadro necesitaba de mayor tecnología.

Con un ápice de estabilidad en sus signos vitales, Dylan llegó al principal nosocomio de la provincia. La enfermedad ya había tomado todo el cuerpo, tenía una temperatura de 38,9°. Una vez en el hospital lo intubaron y una máquina sostuvo el suave aliento de la criatura. Era 22 de marzo de este año, habían decretado el aislamiento obligatorio en todo el país, los centros de salud y médicos estaban alarmados ante cualquier situación fuera de lo común por el  coronavirus. El clima estaba ensombrecido. Leslie y su pareja, con el corazón en un puño se abrazaron y rogaron: “Sólo esperamos un milagro”.

La batalla de cada día. Con un año de vida da pelea contra todas las enfermedades.

Exactamente siete meses después el panorama cambió. Acaeció ese milagro fruto de la portentosa combinación entre las ciencias de la salud y la fe. “Tal vez no es el primer año que soñábamos, tal vez queríamos que fuera de una manera distinta, pero le doy gracias a Dios porque te tengo a mi lado”, dijo su mamá Leslie, ahora desde su casa, inmensamente más tranquila que aquellos días aciagos. El ruego cesó, se transformó en la alegría de vivir.

No fue fácil llegar a este estadío. Las complicaciones fueron sucesivos pasos obvios para el “guerrero” Dylan. Aún continúa con asistencia respiratoria y también se le suministra globulina para fortalecer las defensas. Leslie contó que hace un septiembre iniciaron las pruebas de desconexión del respirador artificial y del botón gástrico, en busca de que el cuerpo rememore su autonomía. Cada día se independiza un poco más de las sujetadoras camas del hospital y “está tremendo, juguetón, hasta más nutrido”.

La joven familia vive en una pieza que alquilan. Quizá sea ese el peor escollo a sortear: necesitan una casa propia con las comodidades que requiere un bebé electrodependiente. Han iniciado gestiones rumbo al sueño de la vivienda propia y esperan que, con algo de ayuda de la sociedad sanjuanina, puedan conseguirla.

La recuperación está en marcha. Fue, es, y será una dura batalla. Pero Dylan ha dado sobradas muestras de valentía y resistencia.

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