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El ejercicio activa la betaína, una molécula clave que protege contra el envejecimiento
Un estudio científico revela que la actividad física regular incrementa la producción de betaína, que ralentiza el envejecimiento celular y abre la puerta a tratamientos antienvejecimiento.
POR REDACCIÓN
Un equipo de científicos en China ha identificado un vínculo molecular entre el ejercicio físico regular y la protección contra el envejecimiento. Según un estudio publicado en la revista Cell, la molécula betaína, presente en alimentos como la remolacha y la espinaca, se activa y aumenta en el cuerpo tras la práctica constante de actividad física.
Los investigadores, liderados por expertos del Hospital Xuanwu, la Universidad Médica Capital y la Academia China de Ciencias, demostraron que esta molécula desempeña un papel fundamental en la ralentización de los procesos celulares asociados al envejecimiento. “Nuestro estudio delineó el mapa molecular mediante el cual el ejercicio transforma la fisiología humana, proporcionando ideas mecanicistas sobre sus beneficios para la salud”, explicaron en el trabajo.
Para desentrañar este mecanismo, el equipo evaluó a 13 voluntarios sanos tras un trote de 5 kilómetros y luego de un mes de rutina física constante. En la primera sesión, el cuerpo mostró una respuesta aguda de estrés, mientras que con la continuidad del ejercicio se observaron cambios significativos: menor envejecimiento celular, reducción del daño en las células, mejoras en la flora intestinal y un sistema inmunológico más fortalecido.
Uno de los descubrimientos más relevantes fue que los riñones incrementaron notablemente la producción de betaína después de un mes de actividad física. Esta molécula bloquea la enzima TBK1, vinculada a la inflamación y al envejecimiento, ejerciendo así una función protectora a nivel celular.
Los efectos beneficiosos de la betaína fueron corroborados en estudios con ratones, donde niveles elevados de esta sustancia se asociaron con menor acumulación de grasa en el hígado, un problema común en la vejez o en personas sedentarias. Esto indica que la betaína puede replicar algunos de los efectos saludables del ejercicio, sobre todo en lo que respecta a la ralentización del envejecimiento biológico.
Además, los científicos observaron una mayor sincronización entre diferentes órganos, lo que potencia el impacto positivo de esta molécula en el organismo. Este hallazgo abre la posibilidad de desarrollar tratamientos que imiten los beneficios del ejercicio para quienes no pueden realizar actividad física regular, mediante fármacos basados en la betaína.
Sin embargo, los autores advierten que, aunque se acerca la idea de una “píldora del ejercicio”, esta no sustituye los múltiples beneficios físicos y mentales que ofrece la actividad física. También remarcan que el estudio se realizó con una muestra pequeña y durante un tiempo limitado, por lo que se requieren investigaciones más amplias para validar estos resultados a nivel global.
El descubrimiento representa un avance importante en la comprensión de cómo el movimiento constante genera transformaciones profundas y medibles en las células y moléculas del cuerpo, fortaleciendo la relación entre ejercicio y longevidad saludable.