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El Estrecho de Ormuz vuelve a operar, un punto clave del pacto entre Trump e Irán
Irán cobrará peaje a los buques para financiar su reconstrucción. Un respiro para la economía global tras el anuncio de Trump.
POR REDACCIÓN
Tras días de máxima tensión que mantuvieron en vilo al mercado energético global, Estados Unidos e Irán alcanzaron una tregua de dos semanas. Este acuerdo no solo implica el cese de ofensivas militares, sino que activa una pieza fundamental para la economía sanjuanina y mundial: la reapertura total del Estrecho de Ormuz.
Se trata del paso marítimo más estratégico del planeta, por donde circula diariamente el 20% del comercio petrolero mundial. Su reactivación es la razón principal por la cual el precio del crudo retrocedió hasta los US$95 en las últimas horas, trayendo alivio a las bolsas internacionales.
Control iraní y cobro de peajes
El entendimiento alcanzado prevé un esquema novedoso para la zona. Irán mantendrá el control operativo del estrecho y, en conjunto con Omán, estará habilitado para cobrar tarifas a los buques de carga que atraviesen sus aguas.
Según trascendió, estos fondos recaudados tendrían como destino específico financiar la reconstrucción de la infraestructura iraní, severamente afectada por años de conflicto y bloqueos.
Las exigencias de Teherán
A pesar del optimismo inicial, el camino hacia la paz definitiva es complejo. El régimen de Teherán ha puesto sobre la mesa condiciones estrictas para transformar esta tregua de 14 días en un acuerdo permanente:
- El retiro inmediato de las tropas estadounidenses de la región.
- El levantamiento total de las sanciones económicas.
- La liberación de activos iraníes bloqueados en el exterior.
Islamabad, la sede de la esperanza
Las negociaciones formales para un alto el fuego definitivo comenzarán en la ciudad de Islamabad. Aunque la reapertura de Ormuz es un avance concreto que garantiza el flujo de combustible a nivel global, los analistas internacionales mantienen la cautela: no hay certezas de que ambas potencias logren un consenso final antes de que expire el plazo de dos semanas fijado por la administración de Donald Trump.
Por ahora, el mundo respira y el petróleo baja, mientras los buques vuelven a navegar por el paso más codiciado de Oriente Medio.