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Provinciales > A un año del 18 de enero

El terremoto de 2021, un llamado de atención que despertó a San Juan

A 44 años del último sismo grave, el suelo volvió a temblar causando daños en miles de casas, a pesar de que fue calificado como “moderado". A un año, qué se puede aprender de lo que pasó.

18 de enero de 2022

Cerca de 3.000 viviendas vulnerables destruidas, 100 escuelas con daños graves y al menos tres que tuvieron que ser derrumbadas. El balance hace que sea difícil creer que el terremoto del 2021 fue realmente un “sismo moderado”, como lo califican los especialistas. Pero lo cierto es que el de 1977 fue de 7.4 en la escala de Ritcher y este último de 6.4. Esto quiere decir que el de Caucete fue 33 veces más potente que el reciente, por la forma en la que se miden los eventos sísmicos.

Para los que más saben, lo que pasó hace un año fue un recordatorio de lo que puede hacer la naturaleza en San Juan. Hubo efectos graves en la infraestructura y debe tomarse como una oportunidad para que la consciencia y la prevención vuelvan a estar entre los primeros puestos del orden de prioridades sanjuaninos. Por el lado positivo, a pesar de ser estar entre los tres sismos medidos más importantes en potencia, esta vez no hubo víctimas fatales, al contrario de los cerca de 10.000 sanjuaninos que murieron en 1944 y los 65 de 1977.

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El sismo del 18 de enero ocurrió a 50km de la ciudad de San Juan y está dentro de los parámetros “esperables”, aseguró Rodolfo García, jefe de Área de Infraestructura del Inpres en diálogo con DIARIO HUARPE.  “Puede ocurrir varias y puede ocurrir en cualquier momento, porque los sismos no se pueden predecir”, recordó el ingeniero. Este debe ser el punto de partida de cualquier reflexión posterior que se haga tras el evento sísmico.

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Y son justamente los terremotos los que permiten diagnosticar y mejorar las condiciones de una ciudad y sociedad frente a la naturaleza. “En la historia del conocimiento relacionados a los sismos vemos escalones, porque después de un evento, aprendemos”, explicó García. En otra área del Inpres, la geóloga Irene Pérez explicó que están desde hace un año investigando junto con el Conicet y que el terremoto les ha dado datos sobre la falla que permitirán tomar decisiones a futuro. Un ejemplo es que un movimiento como el de ese día puede generar problemas de suelo como el que rompió la Ruta 40, algo que no pasa siempre. Hasta ahora han registrado cientos de réplicas, una de las últimas el mismo lunes 17.

Pero hay otro aspecto que dejó claro el sismo: existen todavía estructuras vulnerables en la provincia. “Poco nos ha sorprendido”, aseguró García. “Las casas de adobe, concentradas en zonas rurales o semirrurales son riesgosas y lo sabíamos, San Juan tiene que apuntar a erradicarlas”, explicó.

Pero hay otras estructuras que también son frágiles ante un movimiento: aquellas que sin ser de adobe se construyeron antes o poco después de 1944, cuando nacieron las primeras reglamentaciones de construcción. Es en este grupo donde se encuentran prácticamente todas las escuelas que terminaron dañadas, algunas que tuvieron que ser reemplazadas. “En algunos casos existían informes que habían hecho nuestros especialistas que hablaban de la necesidad de estar atentos, porque aunque no colapsó ninguna, sabíamos que podía haber daños graves. Esto quedó confirmado”, explicó García. “En San Juan quedan muchas escuelas previas al ’44 y otras que se construyeron poco después, cuando las prescripciones eran muy elementales porque no se tenía un conocimiento como el actual”, aclaró el ingeniero.

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Tras el sismo del 2021, con las preocupaciones confirmadas, la Provincia puede seguir avanzando en el trabajo de consolidar o reemplazar edificios públicos. Pero además, queda el trabajo que debe hacerse en las estructuras privadas.

“Hay una idea que existe en la sociedad y es que si una casa sobrevivió un terremoto puede sobrevivir otro, pero lo cierto es que esto no es así”, aclaró García. Es que las estructuras pueden sufrir daños invisibles que se acumulan. El Inpres no puede controlar toda la infraestructura privada, pero sí profesionales.

La dirección de Planeamiento también cumplió un rol fundamental durante estos 12 meses y también desde antes. Jaquelin Cueli, titular del área, explicó que estuvieron trabajando directamente con municipios, el Inpres y privados que pidieron controlar cómo se encontraban tras el terremoto sus edificios. Un balance que quedó es que aquellos que cumplen con los requisitos de construcción se comportaron como debían y no sufrieron daño. Así, quedó claro que cumplir con los pasos de aprobación es una necesidad básica en la provincia.

Las estructuras más antiguas, aunque hayan resistido uno o más terremotos, se vuelven más vulnerables con los años. Lo mejor es que especialistas las revisen.

Por otro lado, la funcionaria coincidió con García y otros especialistas en que el trabajo articulado fue clave. “Cuando llega el momento tener aceitada la forma de trabajo es fundamental, nos permitió salir rápido a asistir”, explicó.

Pasado el “remesón”, en San Juan quedó claro que todavía queda mucho para hacer. Además de las estructuras vulnerables, en el Inpres la cantidad de personal es menor a la de hace años y el riesgo de construcciones no aprobadas pone en riesgo la capacidad de prevención de Planeamiento. Además, quedó en claro que mantenerse alerta es fundamental. El sismo del 18 de enero llegó a encender nuevamente las alarmas.

Irene Pérez, del Inpres, lo graficó bien: “en San Juan habían generaciones completas que nunca habían sentido un sismo potente, solo nos quedaba el relato de los mayores que estuvieron en el ’44 y lo que vivieron algunos en el ’77”. Hoy todos los sanjuaninos saben de primera mano lo fuerza de esta tierra, aunque hayan vivido un terremoto que solo alcanzó a ser “moderado”.