Cultura y Espectáculos > Patrimonio
En una cueva de Zonda: huesos de ballena, geoglifos y 14.000 piezas del asombroso Museo Einstein
Alojada en una caverna artificial de Zonda, la colección del investigador Domingo Castro incluye desde un gigantesco fósil de ballena hasta las piedras que forman misteriosos geoglifos de más de 600 metros. Un repaso por las 14.000 piezas que custodian la prehistoria de la provincia.
El Museo Geográfico Einstein de Zonda, San Juan, es mucho más que un museo. Es el gabinete de curiosidades personales de Domingo Castro, un investigador autodidacta cuya pasión dio forma a una colección única en el mundo, alojada en el lugar más inesperado: una caverna artificial excavada en la montaña en 1920.
Tras el reciente fallecimiento de su creador, un repaso por sus objetos más extraordinarios sirve para celebrar su legado y mantener viva la memoria de un espacio que desafía la imaginación.
Una cueva llena de historia
La primera curiosidad del museo es, precisamente, su emplazamiento. El museo se encuentra dentro de una caverna que fue tallada en la roca en la década de 1920.
Esta característica, que mantiene una temperatura constante de 18 grados centígrados durante todo el año, no solo preserva las piezas, sino que otorga a la visita una atmósfera de exploración y descubrimiento única.
La colección asciende a unas 14,000 piezas, aunque solo un millar se exhibe por limitaciones de espacio. Cada una narra una parte de la historia geológica y humana de San Juan.
Gigantes del pasado
Desde el momento en que se ingresa, el visitante es recibido por un enorme hueso de ballena de más de dos metros de longitud, un imponente recordatorio de que hace millones de años, gran parte de San Juan estaba cubierta por el mar. La colección paleontológica también incluye otros fósiles marinos y terrestres de gran relevancia.
- Un "cementerio" prehistórico: Aunque no custodiados físicamente en la cueva, Domingo Castro y su equipo del Museo Einstein fueron protagonistas de un hallazgo nacional: el descubrimiento de un yacimiento en Marayes con 113 especímenes fósiles de una docena de especies desconocidas a nivel mundial, con una antigüedad estimada de 200 millones de años. Este hallazgo llena un vacío crucial en el registro fósil, mostrando la fauna que habitó la región justo antes de la era de los dinosaurios.
- Fósiles marinos: La colección incluye testimonios de la vida en los antiguos mares de la provincia, como los Graptolitos (pequeños invertebrados marinos extintos) y restos de plantas costeras de hace 425 millones de años, que evidencian ecosistemas hoy desaparecidos.
- Huevos de dinosaurio y megafauna: Entre las piezas exhibidas, los visitantes pueden encontrar huevos de dinosaurio, esqueletos de cocodrilos prehistóricos, pirañas y monos. Un visitante recuerda la sorpresa de ver "enormes huesos de ballenas en medio de la montaña".
Huellas de las culturas originarias
La sección antropológica del museo refleja el profundo interés de Castro por los primeros habitantes de la región. Aquí se conservan esqueletos de nativos, puntas de flecha, cerámicas y diversos artefactos aborígenes que hablan de miles de años de ocupación humana.
- El gran hallazgo: los geoglifos del Zonda: Quizás el descubrimiento más espectacular vinculado al museo es el de una serie de geoglifos de más de 600 metros de extensión, formados por piedras volcánicas en el departamento Zonda. Descubiertos por Castro y su equipo, estos dibujos geométricos en el suelo, similares a las Líneas de Nazca, podrían tener más de mil años y representar un centro ceremonial de una cultura aún no identificada. Este hallazgo, que aún está bajo estudio por la Universidad Nacional de San Juan, catapultó la relevancia científica del trabajo de Castro.
Curiosidades y rarezas
Más allá de los grandes hallazgos, el espíritu del museo reside en la acumulación ecléctica que despierta la curiosidad.
- Fauna embalsamada: En contraste con los fósiles, la cueva también alberga animales embalsamados de distintas épocas, creando un diálogo extraño entre lo natural y lo preservado.
- Piedras y minerales: Las vitrinas están repletas de una variada colección de minerales y "piedras rarísimas" de la región, testigos de la riqueza geológica de San Juan.
Un legado que trasciende las paredes de la cueva
La muerte de Domingo Castro, ocurrida recientemente, deja un inmenso vacío cultural y científico. El museo no solo pierde a su fundador y director, sino también a su principal narrador, aquel que con su sabiduría y pasión convertía cada visita en una experiencia personal e inolvidable, como atestiguan decenas de testimonios de visitantes.
La gran pregunta que queda flotando es sobre el futuro de esta colección única. Con más de 14.000 piezas que custodian capítulos esenciales de la prehistoria sanjuanina, se hace imperativo que instituciones públicas, privadas y la comunidad en general trabajen para garantizar su preservación, estudio y accesibilidad.
El Museo Einstein debe trascender la figura de su creador para convertirse en un patrimonio vivo de todos los sanjuaninos, asegurando que las futuras generaciones puedan seguir sorprendiéndose ante el hueso de una ballena en la montaña o aprendiendo sobre los primeros habitantes de su tierra, tal como lo soñó Domingo Castro, el "loco de la caverna".