Cultura > Desgarradora declaración
García Moritán y la charla que nunca pudo tener con Pampita tras el divorcio
García Moritán admitió que la velocidad de la ruptura impidió un diálogo profundo con Carolina Ardohain sobre su final.
POR REDACCIÓN
En una entrevista reciente durante el ciclo La Mañana con Moria, el empresario y político analizó las cuentas pendientes que quedaron tras el mediático quiebre de su relación con Carolina Ardohain. Ante la consulta de la conductora sobre qué cuestiones no habían sido perdonadas, el exfuncionario fue tajante al señalar la falta de comunicación en el momento del cierre. No tuvimos esa conversación todavía porque todo fue muy rápido. No hubo espacios, no fue una separación normal, manifestó el entrevistado.
García Moritán recordó que el contexto de su salida del hogar familiar fue sumamente caótico, coincidiendo con el fin de su gestión como ministro y una guardia periodística constante. Cuando me separé, todavía era ministro y Caro había pedido que sacara mis cosas. Le pedí a mi hermano Francisco que se ocupara. Estaban las cámaras muy encima, detalló para explicar por qué no se produjo un encuentro privado y reflexivo. Además, agregó una visión crítica sobre aquel periodo de alta exposición: Las decisiones que uno toma cuando hay tanta presión y las emociones tan a flor de piel, a veces no son las más racionales.
Por otro lado, en una charla con el programa Cuentas Claras, el político profundizó en las secuelas personales que le dejó el divorcio y el impacto de los comentarios en plataformas digitales. Sobre el uso de su vínculo pasado como una crítica, señaló que a veces lo llaman el exmarido de Pampita, especialmente en Twitter, y opinó que el insulto promedio es ese. A esto añadió una reflexión sobre quienes lo atacan: Pobre tipo que está del otro lado que no entendió nada. Qué miserable será su vida.
A pesar de la distancia actual, rescató los momentos compartidos y el valor de su herencia familiar. Creo que hice muchas cosas interesantes en mi vida de las cuales estoy muy orgulloso. Entre ellas, la familia que supimos armar con Caro en su momento fue un motivo de orgullo, afirmó, destacando que Ana es una cosa que no tiene parámetro de lo espectacular que es. Al ser consultado sobre si siente nostalgia por aquel núcleo, reconoció que a veces sí extraña esa familia, pero que debe aceptar los cierres de etapa.
El costo de la ruptura fue un punto central de su relato, describiendo una sensación de despojo absoluto. Fue una realidad con la que tuve que convivir, que tuvo un costo para mí altísimo, porque perdí todo. Todo, sentenció. Al detallar el alcance de ese sentimiento, enumeró: Familia, laburo, credibilidad, confianza, todo perdí. Nombre, todo perdí. También se refirió al asedio de los medios y la difusión de versiones que consideró falsas: Yo miraba televisión y veía gente hablando sin saber, mintiendo sobre cosas que no tienen nada que ver conmigo ni mi vida. Pero bueno, me tocó.
Finalmente, el empresario subrayó que, tras la firma del divorcio posterior a aquel 20 de septiembre de 2024, el único punto de contacto irrenunciable es el bienestar de su hija menor. Tenemos una hija en común. Es mucho más importante que nosotros. ¿Qué lugar vamos a tener nosotros? Es lo único importante. No es lo más importante, es lo único importante, concluyó para cerrar su visión sobre el presente con su exesposa.